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Carmen Martín Gaite | Profesión Escritora | Andrea Balanzario

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Supe de ella (y la leí) por recomendación de Magda Potok. La extraordinaria investigadora (Potok) analiza el malestar en la narrativa contemporánea de autoras españolas en un deslumbrante ensayo que circula por la red y tuve la fortuna de encontrar, imprimir y estudiar. Menciona de forma reiterada a Lucía Etxebarria, Rosa Montero, Josefina Aldecoa, Almudena Grandes, Esther Tusquets, Marina Mayoral y a Carmen Martín Gaite, entre otras más, por la calidad de su obra narrativa y por poner en negro sobre blanco las heridas que —ocasionalmente— nos provocamos unos a otros.

Vivir y morir siendo mujer es, por decirlo de forma generosa, bastante difícil bajo una ideología que cerca y doblega al individuo que nace con identificación femenina. Muchas de las protagonistas de sus novelas sucumben, pero otras logran esquivar su destino en 21 libros de narrativa y veintinueve más de poesía y ensayo. Carmen Martín Gaite obtuvo el Premio Café Gijón, el Nadal, el Nacional de Literatura, el Anagrama de Ensayo, el Príncipe de Asturias y el Castilla y León de las Letras, además de ser reconocida con el Premio Nacional de las Letras en 1994, pero en México es poco conocida fuera de los ámbitos académicos dedicados a la “literatura femenina”.

Magda Potok descubre para quien no la haya leído con anterioridad a Carmen Martín Gaite en tres de sus novelas, “Nubosidad variable”, “Irse de casa” y “Lo raro es vivir”; entre muchos aspectos destacables de su obra destaca la transición de la mujer desde “El balneario” fechado en 1957 hasta “El libro de la fiebre”, publicado de forma póstuma en 2007. Varias de sus novelas se consiguen en México con el sello Anagrama, ahí podrás darte cuenta de que la emancipación de las mexicanas y las españolas se dio como un proceso más o menos simultáneo registrado en la narrativa de nuestro país y la de Carmen Martín Gaite.

Nubosidad variable

Sofía Montalvo y Mariana León fueron amigas en el colegio. Sofía se ve atrapada en una oscura existencia de esposa y madre de familia. Mariana, cuya trayectoria amorosa resulta más confusa que apasionada, logra convertirse en una brillante psiquiatra. Al cabo de más de treinta años, el azar las hace coincidir en un coctel y el recuerdo de su amistad desencadena en ambas una revolución interior. Mariana evoca la afición de Sofía por las palabras, animándola a escribir. Con la sensación de quien se dispone a ordenar el cuarto donde se amontonan los miedos, objetos, presencias y fantasías, Sofía estrenará su primer cuaderno. Entretanto, Mariana se fue de Madrid sin avisar a nadie y escribe para Sofía cartas que no se atreve a echar al correo y en las que va tomando el pulso a su desintegración psicológica. Con esta novela la autora logró una de las obras maestras más celebradas de la literatura española contemporánea.

Irse de casa

Amparo Miranda, una exitosa diseñadora de modas con sede en Nueva York, vuelve a la ciudad de provincia que abandonó cuarenta años atrás. Amparo, de origen humilde e hija de soltera, no regresa corroída por la nostalgia ni tampoco para exhibir sus triunfos ante aquellos que nunca la aceptaron. Quiere, por el contrario, pasar desapercibida: viene a mirar, a intentar recomponer a solas un discurso que quedó interrumpido, a introducir palabras en una historia de silencios. Pero durante la semana que pasa en la ciudad, allí están ocurriendo otras muchas cosas, desarrollándose otras conversaciones, trenzándose el destino de otra gente…

Lo raro es vivir

“Desde que el mundo es mundo, vivir y morir vienen siendo la cara y la cruz de la misma moneda echada al aire, pero si sale cara es todavía más absurdo. Para mí, si quieren que les diga la verdad, lo raro es vivir”, comenta uno de los personajes de esta historia. De hecho, la protagonista y narradora, una chica de treinta años que acaba de perder a su madre y busca un difícil acuerdo entre las heridas del pasado y la sed de presente, a lo que se enfrenta sobre todo es a la extrañeza de seguir viva y manteniendo abierta la curiosidad ante lo inexplicable. Una curiosidad atizada continuamente por los dispares personajes secundarios que jalonan el relato y que van dando pie al discurso quebrado de esta aguda, contradictoria y delirante joven. Tras una etapa en que cultivó el rock y se enfrascó en amores tempestuosos, se entrega ahora, para huir de sus propios enigmas, a investigar los de un extravagante aventurero dieciochesco cuyos embustes rozan el patetismo.

Esta pesquisa de archivo provoca la que se le va imponiendo –lo quiera o no– sobre la propia infancia, las relaciones entre sus padres y los sentimientos que la mantienen cada vez más unida a un singular arquitecto, con quien convive.

/arm