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Casi por siempre | Pasos de diamantina | Lorena Avelar

  • Pasos de Diamantina: Lorena Avelar

Casi por siempre camino por la plaza al despuntar la tarde, llena de melodías, espléndida como ninguna, dejo de ver las cadenas que rodean los límites que apresan los sentimientos y, los suelto pausados en una hoja cualquiera del cuaderno interior que a veces me consume.

Casi por siempre me robo el alma de algún estuche vacío de palabras penetrantes, ahora, en el final del invierno; hay sensaciones deliciosas, intensas y se divisa la punta más cercana del infinito.

Es hermoso ahogar la mirada en el inmenso cielo y en el mar de silencios de castidad incomparables y, a lo lejos verse encender la lámpara temblorosa  en el horizonte; es común esta imagen para cualquiera que camine por aquí, en la misma constante, o al lado mío; pero aún, aunque miremos lo mismo, no hay una fase imitadora del estímulo.

Casi por siempre la energía en el placer causa malestar y sufrimiento y, subleva las emociones hasta el delirio; la belleza es un duelo de terror que te hace caer vencido,  una estancia parecida a una divagación verdaderamente espiritual de atmósfera quieta y teñida levemente de rosa y azul.

Casi por siempre el tiempo se ensaña de pereza, de pesar y de deseo, dotados de vida sonambulesca; hablamos con lenguas mudas, como la arena, como los cielos, como las puestas de Sol.

Casi por siempre el sueño puro, es la impresión no analizada, el arte definido, el arte positivo, es blasfemia. Aquí todo tiene la suficiente claridad, la deliciosa obscuridad de la armonía y casi por siempre continúo con Pasos de diamantina hacía el mismo ocaso o, destino.

/arm