imagotipo

Catafixia / Punto de Vista / Jesús Michel Narváez

  • Jesús Michel

Todo indicaba que la reforma política del Distrito Federal quedaría para otro periodo ordinario, o en su caso un extraordinario. Desde la mañana, el orden del día de la penúltima sesión en el Senado de la República no se contempló discutir el dictamen aprobado desde el viernes en comisiones. Por tanto, al no estar agendado, el tema se iría a los brazos de Morfeo.

Sin embargo, después de que el Pleno senatorial aprobó la propuesta para que Óscar Levín tuviera un nuevo periodo en el IPAB, las cosas cambiaron. Sin decir agua va, se dispensó la primera lectura –algo que no queda del todo claro, porque en tratándose de reformas constitucionales es obligatorio por ley dar las dos lecturas en sesiones diferentes- y se aprobó subir al Pleno esta mañana la iniciativa para su aprobación y de inmediato enviarla al Constituyente para que, después de 16 congresos locales en favor, se envíe al Ejecutivo para su promulgación.

De nueva cuenta, los acuerdos cupulares destrabaron lo que parecía imposible de transitar legislativamente: el nacimiento del Estado 32 en la República Mexicana. ¿Cuál fue la moneda de cambio para qué cambiaran los criterios en la Junta de Coordinación Política y en la Mesa Directiva del Senado de la República?

Solamente los cinco coordinadores parlamentarios y el presidente de la Mesa lo saben.

Si alguien suponía que la catafixia se agotará el domingo con la última emisión del programa de Chabelo, se equivocó. Prevalecerá per saecula saeculorum.

¡Amén!