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CDMX: Harto ya de estar harto… | Gabriela Mora Guillén

  • Gabriela Mora

Una vez más, las autoridades recurren a medidas extremas en contra de quienes comúnmente somos los más afectados –clase media-, para resolver problemas que sinceramente, han trascendido como consecuencia de la falta de acción y soluciones efectivas en el momento oportuno…

Llevamos un buen tiempo bajo promesas de cambios importantes para mejorar las modalidades de transporte, a la vez de la instauración de instancias técnicas y nuevas distribuciones presupuestales para asegurar una movilidad de avanzada en términos ambientales, económicos y de seguridad.

Meses después, comenzaron los ajustes al Programa Hoy No Circula bajo criterios que argüían  facilitar el tránsito del mayor número de vehículos posible por las distintas arterias viales de la capital, con la condicionante de que comprobaran emisiones por debajo de los índices permitidos: sabemos que llegó una nueva modalidad de negocio en los catalizadores rentados lo cual hizo de esta condición un mero trámite; y la cereza en el pastel fue la presentación de la reforma al Reglamento de Tránsito al Distrito Federal, con la que aseguraban diversos beneficios con la reducción de los límites de velocidad en vías primarias, secundarias y tránsito calmado.

Pues bien al día de hoy, se ha dado al traste con todo… Con los imponderables que ya de por si este nuevo horario representa -a partir de hoy habremos de levantarnos una hora más temprano-, los iluminados del Gobierno citadino y estatal nos favorecen con medidas extremas al programa Hoy No Circula, luego de las adversas condiciones que en materia ambiental se han presentado durante este 2016: de acuerdo con diversa información mediática, durante el presente año hasta hace unos días se han registrado únicamente 11 días satisfactorios en los niveles de contaminación ambiental en la recientemente nombrada CDMX , en 41 días se ha presentado concentración máxima de ozono, tres pre-contingencias y una contingencia por ozono.

Resulta que el otrora Distrito Federal nos dejó las mismas crisis ambientales y la actual Ciudad de México nace con las mayores contingencias ambientales que desde hace 14 años no se habían presentado… Con el atributo de las repercusiones políticas que han de exhibir la falta de autoridad y la negligencia gubernamental para tomar medidas justo cuando pretende estrenarse autónoma al alarde de su primera Constitución: lo cierto es que Miguel Ángel Mancera mostró una gran irresponsabilidad en torno al combate a la contaminación cuya presencia dejó de ser prioritaria para él; el gobierno federal –vía la Comisión Ambiental Metropolitana-, armó la estrategia, nos pasó a perjudicar y pretende pasar desentendido del problema; en tanto que los gobiernos de los estados del centro nunca se han sentido obligados a coordinar una política pública contra la contaminación en la megalópolis.

Lo cierto es que el combate a la contaminación dejó de ser prioridad para el Gobierno de Miguel Ángel Mancera seguramente derivado de los costos políticos que las medidas representan y que obviamente serán negativos a la imagen de su gobierno en las encuestas, independientemente del riesgo en materia de salud pública.

Y como es costumbre, mucho se habla de la corrupción, el mugrero y los grandes negocios que al interior del Gobierno citadino se han suscitado… baste ver la cantidad de nuevos señalamientos, lamparitas solares en vías rápidas, cámaras y radares que cada metro amenazan a los automovilistas con sanciones absurdas en caso de rebasar los 50 u 80 km/hr –velocidades permitidas para transitar en la CDMX-, igualmente, los parquímetros… ¿Cuántos negocios habrá en torno a todo ello?

El caso es que, a decir de los señores abogados, la medida se anuncia como urgente y en forma temporal –abril-junio-, para evitar los amparos: si fuese permanente habría más cabida a ellos, aunque puede ser que se analice implementarlas de esa forma, por ahora la temporalidad acarreará la improcedencia de amparos… veremos.

Estamos hartos. Sí, estamos hartos de malos manejos, del robo descarado, de medidas y controles extremistas que solo afectan al nervio de la sociedad que es la clase media; increíble que automóviles nuevos y en perfectas condiciones, con  todos sus impuestos, derechos y aprovechamientos pagados, cuyos dueños hemos perdido tiempo y dinero en verificaciones, no podrán circular libremente en la sinrazón de que contaminen menos que los camiones y microbuses del gobierno, además del riesgo que los monstruos al volante implican para la sociedad a la que habrán de trasladar “gratuitamente”…

Solo algunas dudas: ¿Deberemos seguir pagando y padeciendo la verificación? ¿Para qué sirven ahora 4 diferentes clases de calcomanías si no hay excepciones? ¿El Gobernador de la CDMX y sus secuaces solo tienen un auto y sí se verán afectados? ¿Se realizarán auditorías a los verificentros en donde subsisten las “mordidas” para saltar el trámite? ¿El nuevo reglamento de tránsito será modificado? ¿Qué hay con la calidad de las gasolinas?

En verdad, HARTOS de hartazgo, no de satisfacción…

gamogui@hotmail.com

/arm