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Celebración del Día del Niño

  • Nuvia Mayorga

Como ya es tradicional en México, cada 30 de abril celebramos a todas las niñas y niños. Dentro de los Pueblos Indígenas, el juego también ha servido para transmitir su cultura de una generación a otra. Tomemos el caso de la carrera de bola rarámuri o tarahumara, que se practica en el Estado de Chihuahua, llamada en lengua nativa “rarajípari”. Este es un juego exclusivo de los varones que consiste en golpear con el empeine del pie, una bola de madera llamada “komakali” durante muchos kilómetros.

Para las niñas, existe un juego equivalente llamado “arihueta”; la diferencia radica en que, en vez de patear una bola de madera, las jugadoras avientan hacia adelante un pequeño aro de madera con una varita, igualmente, a lo largo de grandes distancias. En ambos juegos gana quien cruce primero la meta. Cabe resaltar que estos no son solo juegos exclusivos de los niños, ya que también jóvenes y adultos los practican. En el caso de los hombres recorren distancias que suelen abarcar más de 100 kilómetros y en el caso de las mujeres hasta más de 50 kilómetros.

Otro juego tradicional, es el que practican los pueblos kumiai, pa ipai y cucapá de          Baja California, conocido como “piak”. Se juega marcando en la tierra un rectángulo de aproximadamente 10 metros de ancho por 25 de largo; en medio del rectángulo se hace un hoyo donde se pone una pelota fabricada de encino y, en cada extremo se clavan dos pequeños palos que sirven como portería. Se juega formando dos equipos de tres personas cada uno; con  un bastón de palo de mezquite se golpea la pelota hacia la portería rival y gana quien anote más veces.

Para algunos pueblos, el juego es un paso previo para el aprendizaje de actividades propias de los mayores. Por ejemplo, entre los amuzgos de Guerrero, las niñas adquieren el conocimiento del tejido y uso del telar de cintura en diferentes etapas de su desarrollo, que da inicio con la observación y conocimiento de los materiales, pasando luego a una etapa de juego que comprende la elaboración de diseños de bordado simples.

Entre algunos de los juguetes tradicionales mexicanos, elaborados por manos indígenas, podemos encontrar el trompo y el balero, caballitos de madera, muñecas de trapo o lana, silbatos de barro en forma de animales que imitan el sonido de algunas aves, todos elaborados artesanalmente y que suelen estar decorados de vistosos colores. Estos juguetes no solo sirven para divertir, sino también para educar y desarrollar la capacidad creativa de los niños.

En estos tiempos donde la tecnología, en ocasiones, desplaza a elementos artesanales, valoremos y reaprendamos la riqueza que tienen estos fantásticos juegos y juguetes tradicionales mexicanos. Impulsemos que nuestros pequeños los conozcan y divirtámonos junto con ellos. En muchas comunidades indígenas es posible encontrar estos juguetes y aprender esos juegos tradicionales que pueden ser el deleite de nuestros hijos y una manera de reafirmar el origen de muchos aspectos de nuestra cultura nacional.

Quiero felicitar a todas las niñas y niños de México, en su día, en particular, a las niñas y niños indígenas. La niñez es la mayor riqueza que tiene toda sociedad.

Aprovecho la oportunidad para invitarlos a que asistan del 4 al 7 de mayo a la Quinta Expo de los Pueblos Indígenas, que se llevará a cabo en las instalaciones de Expo Reforma en la Ciudad de México. En esta gran expo podrán encontrar diversos juguetes y muñecas hechos con amor por manos indígenas de los diferentes Pueblos Indígenas del país.