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Centros de Integración Juvenil crecen en Veracruz / Agenda Ciudadana / Rebecca Arenas

  • Rebecca Arenas

A raíz de la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación a favor del consumo de la marihuana para fines recreativos a los cuatro ciudadanos que ahí se ampararon, el dilema de cómo regular legalmente esta decisión de la Suprema Corte, se está viendo traducido en una serie de acciones de la Secretaría de Gobernación y del Senado de la República para que se debate ampliamente sobre el tema, y para que sea la propia sociedad quien de su punto de vista, y la autoridad defina en qué términos se logrará regular un consumo recreativo que inicia con un cultivo, actualmente ilegal, y una comercialización y traslado que también lo son. Muy pronto veremos los resultados.

El meollo del asunto, sin embargo, va mucho más allá del propio consumo de cannabis para fines recreativos, ésa es apenas una parte de la gravedad del actual panorama de adicciones en nuestro país. De entrada, todos los estudios especializados en este tema, coinciden en señalar que están creciendo los índices de incidencia en adicciones –de todo tipo-, incrementando con ello, los indicadores de morbilidad por consumo de sustancias adictivas, legales e ilegales, en todo el territorio nacional.

Estos mismos estudios coinciden en identificar cuatro tendencias en materia de adicciones: a) El incremento en el consumo de sustancias adictivas se presenta en todas las entidades federativas y la Ciudad de México, lo que varía es la intensidad. b) Se ha producido una reducción en la edad de inicio de consumo de sustancias psicoactivas; c) Se identifica una clara transición entre las sustancias de inicio y las de impacto, y d) Un acelerado incremento en el número de mujeres (y en particular las más jóvenes), que consumen sustancias adictivas.

De forma paralela, hay dos fenómenos derivados del consumo de sustancias adictivas: El primero es el proceso de violencia que se ha radicalizado en todo el territorio nacional; y el segundo, aumento en los indicadores de depresión y desesperanza, generando conductas autodestructivas e incluso suicidio.

Ante este desalentador estado de cosas, Centros de Integración Juvenil retoma el camino andado, y a 46 años de su fundación, por la señora Kena Moreno, refrenda su compromiso con la sociedad mexicana de seguir contribuyendo a la reducción de la demanda de drogas, con la participación de la comunidad, a través de programas de prevención y tratamiento con equidad de género y en contra de la criminalización de la población adicta.

Actualmente Centros de Integración Juvenil A.C, cuenta con una red operativa de 114 unidades de prevención, atención y tratamiento a las adicciones, distribuidas a lo largo y ancho del país, una labor que se ha podido medir por su transparencia, y que ha crecido exponencialmente por el profesionalismo de su personal y su acertada vinculación con los más amplios segmentos de la sociedad, sus aliados estratégicos. La mejor manera de corroborar esto, es preguntando a la gente que ha recurrido a Centros.

A pesar de su creciente población, nuestro estado Veracruz sólo cuenta con dos centros, uno en Xalapa y el otro en Poza Rica, que aunque funcionan con gran profesionalismo, eficacia, obteniendo resultados tangibles, son claramente insuficientes para enfrentar el problema de adicciones en nuestra poblada entidad. De ahí la idea de la directiva nacional de Centros de Integración Juvenil, de crear un patronato estatal de Centros de Integración Juvenil, que impulse, promocione, difunda, multiplique e involucre a la sociedad veracruzana en la fundamental tarea de informar, proteger, atender, y rehabilitar cuando sea el caso a nuestros niños y jóvenes del terrible flagelo de las derogas.

Un primer paso que abonara en el proyecto de Centros de Integración Juvenil de desalentar el consumo de drogas legales e ilegales en el estado de Veracruz, es, primeramente, buscar articularse con los diversos esfuerzos institucionales en materia de combate a las adicciones: DIF, SEV, Seguridad Pública, etcétera, y abrirse al más amplio espectro de la sociedad, primero informando sobre las adicciones y sus riesgos, que es la tarea preventiva, para en un segundo momento del proceso inicial, empezar a construir redes de multiplicadores entre las asociaciones de padres de familia y los maestros… Es una tarea que involucra a todos y con todos debe actuar.

rayarenas@gmail.com