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Centros tenía razón / De Cara al Sol / Andrea Cataño

  • Andrea Cataño

Buena decisión la del presidente Peña Nieto de haber asistido a la sesión especial de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre el problema mundial de las drogas. Dijo el Primer Mandatario que el consumo de drogas debe tratarse como un problema de salud pública con soluciones terapéuticas y no con penas que criminalizan a los consumidores.

¿Pues dónde habré yo escuchado esto antes? Ya recuerdo: en 1967, cuando Kena Moreno, mi madre y un grupo de valientes mujeres se dieron cuenta de que en México empezaba a crecer el consumo de drogas (en ese entonces, eran los inhalables seguidos de la mariguana). No les fue fácil, pero en 1969, con la guía del eminente psiquiatra, Guillermo Calderón Narváez, fundaron el primer Centro de Trabajo Juvenil que después dio paso a lo que hoy es Centros de Integración Juvenil, A. C., la única institución del mundo con más de 45 años de trabajo ininterrumpido en la prevención, el tratamiento, la rehabilitación y la investigación científica en adicciones. Hoy CIJ cuenta con una red nacional de 116 unidades de atención en toda la república abiertas a todo público.

Por haber seguido de cerca el fenómeno adictivo desde que empezó y por tener un equipo de investigadores formados en la institución, Centros conoce mejor que nadie las condiciones que determinan la enfermedad en la sociedad mexicana y que son diferentes a las que intervienen en otros países. Esta ha sido la piedra angular para diseñar modelos preventivos y de tratamiento eficaces de acuerdo con los factores psicosociales no solamente del país, sino de cada región, porque CIJ los tiene identificados por entidad federativa y hasta por municipio.

Durante más de cuatro décadas, en foros nacionales e internacionales, la fundadora de CIJ y sus especialistas no han dejado de insistir en dos temas: destinar más esfuerzos a la prevención y que las adicciones se vean como un problema de salud pública.

Dice el dicho que el que persevera, alcanza. Creo que aunque se tardaron, perdieron mucho tiempo y desperdiciaron miles de millones de pesos en la lucha contra la oferta, al fin las autoridades han vuelto los ojos hacia la demanda y a la necesidad de trabajar en ese campo. Ha sido muy desgastante ver cómo año tras año se destinaban cuantiosos recursos a esa guerra, mientras CIJ recibía un presupuesto raquítico que invariablemente complementaban -y lo siguen haciendo- sus patronatos y sus miles de voluntarios.

En 2003 y 2004, la Secretaría de Salud, Conadic y CIJ, con la participación de Eduardo “Spooky” Pérez -el más talentoso y original creativo del país- produjeron excelentes campañas de prevención en adicciones que aún se recuerdan y que fueron galardonadas con el premio del Festival de Nueva York (que es como el Óscar para la publicidad), la medalla de oro otorgada por el Círculo Creativo en México y el Caracol de Plata a la mejor campaña de comunicación social de Iberoamérica. Y las campañas funcionaron, porque se evaluaron para comprobar su eficacia. Lo recuerdo muy bien, pues tuve el honor de participar muy de cerca en ellas y es que no se necesitan balas: la prevención, todos lo sabemos, es la única arma efectiva para combatir las adicciones.

El decálogo presentado por el Presidente está muy bien. No criminalizar al adicto y darle opciones de tratamiento en lugar de mandarlo a la cárcel es algo por lo que CIJ ha luchado siempre. Investigar más sobre la utilidad médica de drogas como la marihuana está bien, siempre y cuando no sea ese el paso previo para legalizar su uso recreativo. En fin, más vale tarde que nunca.
andreacatano@gmail.com