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Charrismo sindical / Punto de Vista / Jesús Michel Narváez

  • Jesús Michel

Luis Gómez Z inventó al líder sindical charro. Sí, aquel que se quitaba el sombrero para atender las instrucciones del patrón y sofocar cualquier intento de rebelión de sus representados. Permanecer en el liderazgo de un sindicato no ha pasado. Siguen ahí, instalados en sus tronos de poder, dirigentes como Víctor Flores, Francisco Hernández Juárez, Agustín Rodríguez, Fernando Espino, Carlos Romero Deschamps y ¡Benito Bahena!

Cada cual tiene cuando menos dos décadas de estar al frente de los poderosos sindicatos. Y no tienen intenciones de abandonar lo que “los trabajadores les dieron”: poder, dinero, control. El charrismo sindical aumenta y los líderes llamados democráticos sucumben a las tentaciones de aquellos. No hay para dónde hacerse en materia sindical. Los dueños de los sindicatos se aferran a sus posiciones como si en ellas les fuera la vida. Y sí, sí les va.

¿Cómo esperar que los trabajadores sindicalizados alcancen mejores condiciones de vida si sus líderes no tienen la menor intención de que ello ocurra? Con argumentos manidos como el de que la empresa cerrará, se despedirá a tal por ciento de los trabajadores, no habrá nuevas plazas, convencen a los trabajadores de no exigir nada más de lo poco que ya tienen.

Benito Bahena es un ejemplo de cómo se entrega un sindicato a su patrón. Destruye la fuente de trabajo, acaba con los trolebuses, no renueva el tren ligero, deshuesan unidades para arreglar otras. Y don Benito muestra su origen escocés: sigue tan campante después de 22 años de líder sindical.

Twitter: @jesusmichelMx