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Chillida, por fin en México / Ramón Ojeda Mestre

  • Ramón Ojeda Mestre

 

Como usted, aparte de bella, sagaz y talentosa es culta, ha de saber que Carlo Magno fue un emperador francés de mucho carisma, que tuvo un grave tropiezo en la frontera con España en el año de 778. Resulta que por extender sus dominios mandó a su famoso sobrino Roland junto con los afamados 12 Pares de Francia, a dar la batalla junto con un ejército de 20 mil soldados bien pertrechados, pero justo al andar por los Pirineos en un hermoso lugar llamado Roncesvalles, en el que hoy hay un castillo e Iglesia, donde se halla la tumba de nuestro abuelo Sancho el Fuerte, a quien las mexicanas tienen en alto aprecio; allí, en Roncesvalles tuvieron tal descalabro bélico las tropas Carolingias frente a los Vascos que ya forma parte de la literatura universal en la celebérrima Chanson de Roland. No haga mucho caso a mis detalles, el que mejor conoce la historia y el sitio es Ángel Mari Loperena, el de Garralda.

Es allí, en ese poema, donde aparece la inmortal sentencia de: “Mala la hubisteis franceses en esa de Roncesvalles”. Pero toda esta parrafada es para contarle que pareciera que ese mal fario cayó sobre el genial pintor y escultor Eduardo Chillida Belzunce, que ha tenido que pasar “las de Caín” para poder transportar su espectacular obra estética de San Sebastián, España, a la Ciudad de México para exponerla a partir de este próximo jueves en el Hotel Presidente Chapultepec de Polanco y después en la Luxury Avenue de Los Cabos con Yandi Monardo. Tuvo que enfrentar a malandrines aduaneros, fiscales, transportistas, navieros, aseguradores, estibadores y calafateros de varias naciones, incluida la nuestra, but of course, pincel y espátula en mano (con la única mano sana que le quedó después de su terrible y épico accidente), pero cual Vercingétorix o cual Ignacio Zaragoza, salió vencedor, aunque maltrecho, junto con Susana, pero no solamente ya están en nuestra atribulada tierra sus famosas pinturas al óleo, con esos matices que le han hecho ser calificado como el emperador de los azules fuertes, sino también él ya se encuentra aquí para que usted lo salude personalmente, se tome la selfie y la suba al Face.

Que bueno, que alegría y que merecido triunfo de Eduardo Chillida Belzunce y que suerte para quienes aprecian el arte infinito de la pintura, que vayamos a poder aplaudirlo en la inauguración que hará formalmente nuestro amigo el embajador de España en México, don Luis Fernández-Cid de las Alas Pumariño y que podamos tener un mes de exposición de entrada libre al público capitalino, para darnos un atracón espiritual, anímico y estético de las obras del maestro Eduardo Chillida Belzunce, quien por cierto realizó obras escultóricas fabulosas con los canteros de Chimalhuacán, en el Estado de México y con los niños de La Ribera allá en Cabo del Este en Baja California Sur, aunque debemos de reconocer que su reciente obra para celebrar que San Sebastián fue designada por todo 2016 Capital de la Cultura Europea, no podrá estar aquí porque es una de las que con legítimo orgullo presenta Guipuzcoa para su celebración mundial, pero sí podremos contemplar en vivo, la real escultura de las manos de bronce que tanto reconocimiento internacional le ha ganado.

Para muchos, Eduardo Chillida Belzunce es el máximo pintor actual que tiene la península, para otros no, pero para qué vamos a estar discutiendo algo que podemos arreglar con un Rioja o un mezcal de Matatlán como el que me manda Toledo de Oaxaca. Recuerde: para todo mal, mezcal, para todo bien: también, y si no hay remedio: litro y medio.

rojedamestre@yahoo.com