imagotipo

China: la natalidad y fatalidad | Punto de referencia | Daniel Aceves Villagrán

  • Daniel Aceves Villagrán

Después de la Segunda Guerra Mundial Mao Tse Tung, en ese entonces secretario General del Partido Comunista instauró un sistema autocrático en China, estableciendo un estricto control sobre la vida cotidiana de sus habitantes, tanto en rubros económicos como sociales generando cambios sustanciales en las decisiones gubernamentales para el desarrollo de la nación que aunado a la escasez de alimentos y el temor de que volviera a repetirse la hambruna de 1962 que dejó cerca de 30 millones de muertos orilló a China a establecer la política de un niño por familia en 1979, implementándose de manera oficial en 1980 con el objetivo de contener el fenómeno de superpoblación y generar beneficios para las parejas que siguieran esta política como el acceso a la educación, cuidados infantiles y servicios de salud. Hasta este punto la planeación de la política era “coherente” e incluso fue uno de los pilares que permitieron transformar China y colocarla como una de las economías más importantes del mundo, pero de la mano también trajo efectos negativos debido a la preferencia social y cultural por tener bebes varones, generando un gran número de abortos voluntarios y forzados (se calcula que cerca del 90 por ciento fueron mujeres), esterilizaciones, condicionamiento de servicios públicos, multas económicas y que las recién nacidas acabaran en orfanatos, de indigentes y en algunos casos asesinadas, desequilibrando la distribución normal de género y presentando un fenómeno pocas veces visto en la historia moderna arrojando un país en donde existen más hombres que mujeres. Conforme los años han transcurrido esta política se ha ido relajando, permitiendo un segundo hijo a algunas familias en áreas rurales o aquellas parejas en donde ambos integrantes fueron hijos únicos, para dar paso recientemente a un cambio en la legislación China, permitiendo de manera universal que las familias tengan hasta 2 hijos como parte de las acciones que formarán parte de la “hoja de ruta quinquenal” (política económica que marcará la pauta durante el periodo 2016-2020) para mitigar el envejecimiento en la población y el crecimiento demográfico negativo que han sufrido algunas áreas del país. La entrada en vigor de esta nueva ley será hasta marzo de 2016 y se calculan que cerca de 90 millones de parejas podrán verse beneficiadas, aunque existen previsiones en las que se estima que gran parte de estas no decidirán tener un segundo hijo por lo que este cambio en la política natal si es que tiene éxito, será tangible a largo plazo pues la lucha en pos de la equidad de género, el tiempo en el que tardaran en ocurrir más nacimientos así como la reducción de la brecha entre la nueva generación con la actual ocurrirá dentro de varios años poniendo a trabajar a marchas forzadas al dragón asiático para mantener a su población rejuvenecida si pretende seguir en el primer plano de la geopolítica. Actualmente China cuenta con una población de mil 367 millones 485 mil 388 personas, con edad promedio de 36.8 años, que crece a un ritmo de 0.45 por ciento anual, en donde suceden 12.49 nacimientos por cada mil habitantes, teniendo un índice de fertilidad de 1.6 niños por mujer, con un ingreso per cápita de 12 mil 900 dólares, una fuerza laboral de 801.3 millones de individuos con un índice de desempleo que se ubica en 4.1 por ciento y una tasa de obesidad del 7.3 por ciento, cifras que buscarán mejorar con la inyección de nuevas generaciones para reforzar su lugar privilegiado como potencia económica, política y militar.

danielacevesv@yahoo.com.mx

/arm