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China propone construir juntos la Comunidad de Destino de la Humanidad / Qiu Xiaoqi

  • Qiu Xiaoqi | Embajador de China en México

De la Cruz Roja a los Convenios de Ginebra, de la Sociedad de las Naciones a la ONU, la ciudad suiza siempre ha sido fiel testigo del sueño común de la humanidad en pos de la paz y el desarrollo, así como su lucha centenaria por la equidad y justicia. En los albores del 2017, cuando el mundo entero se encuentra atrapado en las incertidumbres que traen el terrorismo, la crisis migratoria y el antiglobalismo, la Capital de la Paz recibe con brazos abiertos al máximo Mandatario chino, quien pronunció un importante discurso magistral en el Palacio de las Naciones el 18 de enero durante su visita a la oficina de la OUN en Ginebra, exponiendo cabalmente las propuestas chinas para la construcción conjunta de la Comunidad de Destino de la Humanidad.

La Comunidad de Destino de la Humanidad, en vez de una utopía, se arraiga profundamente en los anhelos de todos los seres humanos en pos de un orden internacional justo y razonable y se plasma en las normas universalmente aceptadas por la comunidad internacional. Como remarcó el Presidente Xi, la igualdad soberana de las naciones es la norma rectora de las relaciones internacionales que exige el absoluto respeto a la soberanía y dignidad de las naciones, independientemente de su dimensión, riqueza y poderío, quienes tienen el derecho de rechazar la injerencia extranjera en sus asuntos internos y la libertad de decidir sobre su propio sistema social y camino de desarrollo, ya que la Comunidad de Destino pide la igualdad de derechos, oportunidades y reglas para cada uno de sus miembros. Asimismo, el diálogo y las consultas constituyen las vías fundamentales para dirimir la diferencia y zanjar los conflictos, de forma que la Comunidad de Destino exige la democratización de las relaciones internacionales para que el futuro del mundo esté en mano de todos, las reglas internacionales se escriban por todos los países, los asuntos globales se decidan entre todos los gobiernos y los beneficios del desarrollo sean compartidos entre todos los pueblos. Estas ideas y concepciones, tan fundamentales como visionarias, ofrecen respuesta al porqué construir tal Comunidad de Destino, dándole brújula para que el Arca de la Humanidad no pierda su dirección.

Vale más una sola acción que docenas de programas. La acción concreta y el trabajo duro son garantías fundamentales del éxito del proyecto de la Comunidad de Destino. El Presidente chino indicó claramente que la comunidad internacionales debe realizar esfuerzos concretos en materia de asociaciones económicas, esquemas de seguridad, desarrollo, intercambio cultural y la protección del medio ambiente, en aras de construir la Comunidad de Destino. Primero, construir un mundo de paz duradera a través del diálogo y la consulta. Segundo, edificar un mundo de seguridad compartida mediante esfuerzos aunados de cada uno y al servicio de todos. Tercero, forjar un mundo de prosperidad común por medio de la cooperación de ganar-ganar. Cuarto, hacer realidad un mundo abierto e incluyente con intercambio y aprendizaje mutuos. Quinto, construir un mundo limpio sustentado en la economía baja en carbono. Estas iniciativas de acción contestan al cómo edificar la Comunidad de Destino, proporcionando al Arca de la Humanidad la carta náutica para que llegue lejos.

A lo largo de más de 4 años, de Moscú a Yakarta, de Nueva York a Lima, el Presidente Xi planteó en un centenar de ocasiones la Comunidad de Destino, prueba más que suficiente del compromiso de China con este grandioso proyecto. Como señaló el Presidente Xi con razón en Ginebra, a China nos va bien siempre y cuando al mundo le vaya bien y viceversa. De cara al futuro, son inquebrantables la resolución de China por preservar la paz mundial, la determinación del país por fomentar el desarrollo conjunto, su decisión de forjar asociaciones en el mundo, así como su compromiso con el multilateralismo. La repetición de lo inquebrantable en cuatro ocasiones sucesivas pone de manifiesto el extraordinario coraje de China de subir a bordo del Arca de la Humanidad como su piloto para que este gran barco avance firme surcando las olas.

Resuenan las propuestas del Presidente chino para la construcción conjunta de la Comunidad de Destino de la Humanidad en el Palacio de las Naciones, depertando confianza y esperanza para el mundo encogido en el frío de este invierno crudo.