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“Cholo”: estrategia y coraje | ESTO y algo más | Pedro Peñaloza

  • Pedro Peñaloza

“Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa”.

Mahatma Gandhi.

Si una vez se habló de una revolución en el futbol cuando Johan Cruyff dirigía al Barcelona, hoy podemos también decir que Diego Simeone está marcando un antes y un ahora con el Atlético de Madrid. Para el “simeonismo” lo esencial no es la inversión, los reflectores, ni la cantidad de estrellas que se tengan en un equipo, sino el convencimiento del jugador de sacrificarse por sus compañeros, de un amor a la camiseta y al grupo, y de que no hay rivales imposibles. Claro, es importante seleccionar a jugadores que presenten ciertas características acordes al planteamiento del entrenador, sin embargo, dentro de los cuatro calificados a la penúltima fase de Champions (Real Madrid, BayernMunich y Manchester City) los colchoneros representan por mucho el plantel con menor presupuesto, sin olvidar que están a solo tres unidades del puntero en La Liga. Por lo tanto, los rojiblancos son la muestra de cómo un equipo puede lograr sus objetivos con un alto grado de eficiencia (costo/beneficio).

En los últimos años, los equipos del viejo continente establecieron una máxima que parecía ser la clave del éxito para lograr campeonatos: el gasto de millones de dólares en refuerzos. En días recientes el portal FootballLeaks filtró el contrato de Neymar Jr. con Barcelona, el cual está lleno de cláusulas que van de primas por pasar de octavos en la Liga de Campeones (637 mil euros), hasta compensaciones de 100 mil euros por ¡el derecho del entrenador y el cuerpo técnico de colocarlo en la posición que más ayude al equipo o simplemente no alinearlo! Es decir, Luis Enrique no tiene libertad para poner al jugador que quiera, sino que el cuadro catalán está regido por contratos y acuerdos legales de sus jugadores con el Club, que evitan la competencia al interior y atan las manos del Director Técnico.

Ahora bien, el Atlético de Madrid pudo sobrepasar esta vorágine de billetes verdes y, con un proyecto bien estructurado competir sin complejos contra los mejores de Europa. Por eso hoy, el rival que nadie quiere enfrentar, al que nadie quiere ver en semifinales,es el Atleti. Un equipo que no regala nada y que se siente cómodo siendo la víctima, esperando en su cancha, pero que te mata con cualquier oportunidad que tenga. Las estadísticas del miércoles pasado son contundentes, el Barcelona tuvo 71 por ciento del tiempo el balón, pero escasas oportunidades de gol. En cambio, los colchoneros metidos en el borde de su área aprovecharon las dos ocasiones que tuvieron para sentenciar la eliminatoria.

Los locales se notaron concentrados desde el inicio del juego, el “Cholo” sabía que la única opción que tenían era el orden atrás y jugársela al contragolpe. Sin embargo, tenía otro problema ¿cómo detener a Messi, cómo parar a un jugador de esa calidad? ¿Cómo parar a Neymar y a Luis Suarez? Cerrar al máximo los espacios dentro de la cancha. La solución que planteó Simeone parece fácil, pero son años de perfeccionar un estilo de juego. Por eso, no fue raro observar al jugador más adelantado del Atlético, Griezmann, marcando afuera del área grande de su propia cancha. De esta forma, se colocaban dos líneas de cuatro en escasos veinte metros, haciendo casi imposible el traslado del balón. Si Messi y compañía se quitaban a un rival, inmediatamente tenían otro, pero eso sí, una vez recuperado el desdoble tenía que ser a máxima velocidad, provocando que el Barça se quedara mal parado. No es que el Barcelona haya jugado sin ganas o sin inspiración, sino que en frente tenían a un rival que tenía la fórmula para romper el “Futbol Total” que impuso Cruyff y perfeccionó Guardiola.

Algo Más. Alguna vez Pumas fue la máxima cantera del futbol mexicano, contaban con múltiples seleccionados en categorías con límite de edad y en la mayor, ahora privilegian la contratación de extranjeros que a sus fuerzas básicas. La vía más fácil ¡Patético!

pedropenaloza@yahoo.com/Twitter: @pedro_penaloz

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