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Chozno de Merlín / Juego de Palabras / Gilberto D Estrabau

  • Gilberto Destrabau

Hará un mes escaso que, bouleversé -como decimos junto a la tumba de don Porfirio- por las pérdidas y los descensos productivos de Pemex, intitulé un tratado en este mismo espacio con una parodia de los gritos de ciertos comerciantes ambulantes de la ciudad: “SE VEENDEEN REFINERÍAS, OLEODUCTOS Y FIERRO VIEJO QUE COMPREEN…”.

Conozco mis habilidades shamanescas, mis dotes como húngaro, pitoniso y oráculo de Delfos y de los otros, pero aun así me quede con el ojo cuadrado cuando abrí la sección financiera de un colega matutino -que reviso fiel y nerviosamente en espera que aparezca mi apelativo en el último esculque de los Panama Papers- cuyo principal gritaba: “PEMEX VENDERÁ FIERRO VIEJO PARA ALIGERAR FINANZAS”.

En la mother, me dije asombrado, ahora resulta que soy chozno de Merlín y aquí ando dando lástimas. E inmediatamadremente saqué mi sombrero puntiagudo, mi túnica de estrellas, mi caja de cristal y mi tablet y me instalé en la banqueta, bajó un anuncio que proclamaba: SE ADIVINA EL FUTURO DE LAS EMPRESAS PRODUCTIVAS DEL ESTADO MEXICANO. (Añadiendo a mi parafernalia de Zuleima Moraima Gelo una gran caja de pañuelos desechables, porque como buen profeta y estudioso bíblico, sabía que iba a presenciar mucho llanto y crujir de dientes).
Ni para mandar a tocar a un ciego

Si con estrategias como éstas, José Antonio González Anaya pretende evitar que la torre de Marina Nacional se desplome alrededor de sus orejas, pues ya puede empezar a pedir presupuestos a los sacadores de escombros. Según asegura el cuerpo de la nota, los planes son desenterrar ocho mil kilómetros de ductos que pesan cerca de dos mil toneladas y coger lo que les den. Si es que les dan algo, porque mi experiencia con los compradores de fierro viejo es que al final uno termina por pagarles para que se lleven los estorbos.

(Un ingeniero amigo mío me comenta que quien compre los ductos de Pemex, si sabe manejarse, puede llegar a ser otro Slim. Los tubos, asegura él, no están realmente en mal estado, solo agujerados aquí y allá por los ordeñadores. Y el negocio del siglo -mejor aún que comprar a los políticos en lo que valen, y venderlos en lo que ellos creen valer- será parcharlos, y volvérselos a vender a Pemex o a los nuevos tiradores de la industria energética, como nuevos.

Al fin que en Marina Nacional siempre habrá alguien dispuesto a aceptar las radiografías siempre y cuando le abran una cuenta en Mossack & Fonseca, y los que apenas van a entrar al negocio tienen que pagar la novatada.

En fin, que seguramente con los ductos -si además tienen que pagar porque los extraigan- no van a sacar ni para mandar a tocar a un ciego. Y si algo gana el equipo desmantelador será experiencia, que buena falta le hará porque eso de deshacerse de cosas viejas e inútiles es adictivo. Por eso cada día hay más tianguis y chacharerías.

Después, adverbio inevitable, vendrán los vehículos y los edificios. El Sindicato, que tan dispuesto estuvo siempre a venderle cosas a la empresa y a ser su contratista de cabecera, seguramente ya se está preparando para exigir el manejo de las enajenaciones como pago de marcha.

Buenos días. Buena suerte.
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