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“Ciclo conferencias magistrales grandes maestros”

  • Derecho Familiar / Julián Güitrón Fuentevilla

INTRODUCCIÓN

Raúl Contreras Bustamante, director de la Facultad de Derecho de la UNAM, con eventos académicos de gran relevancia y ratificando el compromiso, que cuando fue ungido como director adquirió con la H. Junta de Gobierno de la UNAM, para elevar el nivel académico y estudiantil de los alumnos de licenciatura en sus diversas modalidades y las de los del Posgrado en Derecho, ha lanzado la convocatoria para que del 14 de febrero al 17 de mayo del presente año, un distinguido grupo de catedráticos de la Institución mencionada, transmitan a los jóvenes maestros de la Facultad sus experiencias, vivencias, teorías pedagógicas, métodos y las diversas formas de la enseñanza-aprendizaje en sus diferentes partes, para que a su vez formen a sus alumnos con las técnicas didácticas más avanzadas, para que en México, la sociedad y las diversas familias que la integran tengan los mejores abogados que actualmente demanda el momento histórico y crítico que vive el país.
GRANDES MAESTROS

El maestro emérito de la UNAM y catedrático de su Facultad de Derecho, doctor Rolando Tamayo y Salmorán, ha iniciado este importante evento con la conferencia denominada “Acceso a la Justicia y Democracia”; la cual fue muy aplaudida por el distinguido auditorio que lo escuchó, quienes se congratularon de ser parte de esta trascendente iniciativa.

Entre otros distinguidos maestros participarán: Leoba Castañeda, Elssié Núñez, Emma Mendoza, Jorge Moreno, Jorge Magallón, Luis Feher, Sergio García, Francisco Venegas, Jorge Fernández, quedando pendientes por confirmar otros sobresalientes catedráticos.
INVITACIÓN FORMAL A LA CONFERENCIA DE JULIÁN GÜITRÓN

Quien esto escribe tendrá el privilegio de participar con la conferencia magistral “Nueva Sistemática para la Enseñanza-Aprendizaje del Derecho Civil”; y “La Naturaleza Jurídicadel Derecho Familiar”; la cual será expuesta en el Auditorio Benito Juárez de la propia Facultad, ubicado en el Campus de Ciudad Universitaria, el día 21 de febrero del presente año, de las 9:00 a las 11:00 horas, limitándose la entrada al cupo del Auditorio.
CONTENIDO DE LA CONFERENCIA

Por el interés que representa para quienes me honran leyendo estas líneas, referiremos la esencia de la investigación mencionada.
NUEVA SISTEMÁTICA PARA EL ESTUDIO APRENDIZAJE DEL DERECHO CIVIL Y EL DERECHO FAMILIAR MEXICANOS, PROPUESTA POR JULIÁN GÜITRÓN FUENTEVILLA*

¿Qué es un sistema?

Una de las propuestas más importantes de este tratado se refiere a la creación de una sistemática del Derecho Civil mexicano. Darle congruencia a la investigación y a la enseñanza, a fin de que el alumno, el estudioso, el investigador o a quien esta materia interese, logre una mejor comprensión, siguiendo un sistema y poniendo orden en el desorden tradicional, que por siglos se ha venido siguiendo al estudiar el Derecho Civil y también el Derecho Familiar; materia ésta a la que en otra oportunidad, espacio y tiempo diferentes, nos referiremos ampliamente.

La nueva sistemática pretende darle sencillez y comprensión a la compleja materia del Derecho Civil, la cual, una vez ordenada, permitirá a cualquier persona tener un conocimiento más cabal de la misma.

La primera interrogante nos permite dilucidar qué se entiende por sistema. Esta palabra deriva del griego: güv (con) y eptni (establecer), que significa poner junto, es decir: gustnud(conjunto).1

Como sistema, es el “conjunto ordenado de normas acerca de determinada materia. Conjunto de cosas que contribuyen a determinado objeto”. El concepto sistema, referido al Derecho Civil, debe entenderse “tanto como un conjunto de interdependencias entre partes -hechos y actos jurídicos, elementos de éste, sus vicios, la teoría de las nulidades y las modalidades del acto jurídico- componentes y procesos que implican regularidades de relación discernibles; como a un tipo similar de interdependencia –‘nasciturus’ (concebido no nacido) hombre, persona física, persona moral, etc.- entre dicho conjunto y el ambiente que lo rodea. En este sentido, sistema es, por consiguiente, el concepto en torno al cual está y debe estar organizada toda teoría lo bastante elaborada, en las disciplinas conceptualmente generalizadoras.

Ello se debe a que cualquier regularidad de relación se explica mejor si se tiene en cuenta todo el conjunto -acto jurídico, personas, propiedad, derechos reales, posesión, prescripción, obligaciones y contratos- de interdependencias múltiples del que forman parte”. Según Anatol Rapoport, sistema debe entenderse como “algo que se compone de un conjunto (finito o infinito) de entidades entre las que se da una serie de relaciones especificadas, por lo que es posible deducir unas relaciones de otras o, de las relaciones entre las entidades, el comportamiento o la historia del sistema”.

¿Qué es una sistemática?

La sistemática en Derecho Civil es el conjunto de materias que comprende cada uno de los cursos en que hemos dividido su estudio y que ya mencionamos anteriormente. En cuanto al Derecho Familiar, también hemos hecho ya una referencia en este tratado, por lo que remitimos al lector a ese apartado, con objeto de no volver a repetir lo que ya explicamos anteriormente.

Tradicionalmente, la enseñanza del Derecho Civil, atendiendo a las materias del mismo, ha sido errónea. Durante décadas se han copiado los sistemas del Derecho Romano, del francés y del alemán, y jamás hemos sido capaces en México de crear una sistemática propia que ordene, en forma adecuada, las diversas materias y temas que integran el Derecho Civil.

Si bien, la tradición ha seguido el Plan Gayo o el Plan francés, demostraremos que no ha sido congruente el orden de las materias, atendiendo a su contenido, ya que no es posible enseñar, como ha ocurrido en México, en la Facultad de Derecho de la UNAM y como consecuencia en todas y cada una de las escuelas y facultades de Derecho del país, materias tan diferentes como los derechos reales -ligados e incluso, existen obras que ostentan el nombre de Bienes y Sucesiones- con el Derecho Familiar, el matrimonio, por ejemplo, ya que si así se enseñó en la época de los romanos, no tenemos por qué repetir ese error, el cual resulta en perjuicio del alumno, quien normalmente debe aprender de memoria, y no por razonamiento, la forma en que han estado ordenadas, si así se le puede llamar, al desorden de las materias del Derecho Civil.

Durante mucho tiempo, la enseñanza del Derecho Civil comprendió una parte introductoria, que no era precisamente a la materia, sino a los principios generales del Derecho o de Filosofía del Derecho, en conceptos elementales. Esta forma de enseñanza, se repetía en la introducción al estudio del Derecho, pero probablemente eso sea lo menos trascendente.

CONFUSIONES ELEMENTALES

Lo grave ha sido, que durante tanto tiempo ningún profesor, investigador o algún alumno, se hubiere dado cuenta que no hay similitud alguna para enseñar en el mismo curso, la teoría de los hechos y actos jurídicos, el derecho de las personas y el Derecho Familiar, ya que el alumno aprendió el hecho y el acto jurídico de manera incipiente y de ahí, se le llevó a explicar el concepto de persona, y fundamentalmente, el de personas morales, sin hacer un verdadero y exhaustivo estudio de todo lo que se refiere a esta palabra.

Tras atiborrarlo de teorías, que en un momento dado, no tienen alguna aplicación práctica, se le empezaba a hablar de la familia. A un estudiante recién egresado de preparatoria, con no más de 19 años de edad, se le imbuía -sin éxito- el Derecho Familiar, con sus instituciones tradicionales, por ejemplo matrimonio, parentesco, alimentos, divorcio, etc., y sin tener el alumno la madurez suficiente, ni el profesor el cuidado y la atingencia, para enseñar esta materia, era suficiente con que el alumno repitiera algunas de las cuestiones más importantes para aprobar la materia y, sin embargo, no había una sistemática adecuada ni correcta de la enseñanza y ordenamiento de estas materias.

El problema continuó agravándose. Sin sentido, el alumno empezaba el estudio del segundo curso de Derecho Civil sin vinculación, el primero, con la materia “Bienes y Sucesiones” ¿Cómo es posible que durante tantos años se haya pretendido que el alumno aprendiera, y seguramente lo memorizó; pero no razonó bienes con sucesiones? ¿Qué relación hay entre derecho real de propiedad y un testamento público abierto?
GRAVEDAD EN LA ENSEÑANZA DEL DERECHO FAMILIAR

Más grave ha sido enseñar al alumno Derecho Familiar y Derecho Sucesorio, sin saber Obligaciones y Contratos. No debemos olvidar que, incluso, así están escritos casi todos los textos actuales de profesores mexicanos, que han incursionado en el Derecho Civil, y sin darle una verdadera sistemática a sus obras, han repetido los programas oficiales de Derecho Civil, a pesar de que como reiteradamente hemos señalado, ha habido graves errores. En los programas de Derecho Civil, Derecho Familiary Derecho Sucesorio, a pesar de las reformas de 1974, 1993, 2003, 2008, y la última de 2010, la mayoría de los autores mexicanos mantienen posiciones que se expresan en una sola, mezclar el Derecho Civil con el Familiar y el Sucesorio, con graves problemas para entender que los objetos de estudio de una y otra disciplinas, son diametralmente distintos y diferentes, tanto en su enseñanza e investigación cuanto en su aplicación teórica y práctica, por lo que en este Tratado, se encontrarán las respuestas adecuadas a la multiplicidad de problemas que plantean el Derecho Civil, el Derecho Familiar y el Derecho Sucesorio.
TESIS DE JULIÁN GÜITRÓN FUENTEVILLA RESPECTO A LA AUTONOMÍA Y LA NATURALEZA JURÍDICA DEL DERECHO FAMILIAR

Sostener la autonomía de una disciplina jurídica, implica el conocimiento de la rama a la cual se le pretende desprender la que se intenta separar.

Nosotros estamos colocados en la hipótesis anterior, por ello, argumentamos y sostenemos con criterios científicos, que el Derecho Familiar está en el momento apropiado para declarar su independencia del Derecho Civil.

Hemos analizado las corrientes más completas para lograr este propósito, ahora, con inspiración en esas tesis, pretendemos elaborar nuestro personal punto de vista, para sostener que el Derecho Familiar es una disciplina autónoma, primero del Derecho Privado y después, del Civil. Encontramos coincidencia con el punto sostenido por Cicú, en cuanto a considerar al Derecho Familiar, formando un tercer género, al lado del Público y del Privado, distinto a la naturaleza de los Derechos antes mencionados.
EL DERECHO FAMILIAR ES UN TERCER GÉNERO AL LADO DEL DERECHO PÚBLICO Y DEL PRIVADO

Sostenemos el principio de Cicú, fundados en razonamientos diferentes, esencialmente en lo que significa la familia y su regulación. El Derecho Familiar debe agruparse bajo un género diferente al Privado y al Público. La familia, generadora de todas las formas de sociedad y de Gobierno, tiende a desaparecer, no tanto por la desmembración constante en ella, sino por la intervención, cada día más penetrante, en el núcleo familiar del Estado. Ésta es nuestra verdadera preocupación. La intervención del Estado se debe evitar en el seno familiar. Entiéndase bien, estamos de acuerdo en la protección estatal a la familia; pero no en su intervención.

El Estado, mediante sus órganos, debe proteger los derechos familiares. La mejor manera de hacerlo es promulgando un Código Familiar y otro de Procedimientos Familiares o el nombre de la Ley marco y los nuevos derechos a nivel federal, con Tribunales Familiares, con expertos en humanidades, psicólogos, trabajadoras sociales, psiquiatras y médicos, entre otros, todos ellos agrupados para auxiliar al Juez Familiar para solucionar adecuadamente esos problemas; los cuales muchas veces se resolverían con un consejo o una orientación bien intencionada. El Estado debe propiciar la protección familiar; considerando al Derecho Familiar como rama independiente del Público y Privado, atendiendo fundamentalmente a la importancia de conservar e incrementar la unidad de la familia y sus instituciones jurídicas como el matrimonio, el divorcio, la patria potestad, la tutela, y otros.
EL DERECHO FAMILIAR ES DE ORDEN PÚBLICO E INTERÉS SOCIAL

La problemática en el Derecho Familiar es tan ambigua y compleja, que necesita sus propias reglas y proyecciones. Es decir, lo esencial es proteger a la familia para que la sociedad y el Estado no se vean debilitados en su estructura, ya que en última instancia, según lo demuestra la historia, la decadencia de los pueblos se inicia cuando se minimizan los núcleos familiares. Fundamos nuestra tesis considerando al Derecho Familiar como autónomo del Privado primero, y del Civil después, en virtud de que el interés a proteger es tan cardinal a la misma organización social, que necesita darle su legislación, lo cual consecuentemente, evitará su inexorable desmembramiento y permitirá su cohesión.
¿ES TAN IMPORTANTE LA FAMILIA Y LAS INSTITUCIONES DERIVADAS DE ELLA, PARA DARLE SUS PROPIAS LEYES Y TRIBUNALES, O POR EL CONTRARIO, DEJARLA EN SU SITUACIÓN ACTUAL, CON LAS CONSECUENCIAS NATURALES?

Nuestra respuesta, sin vacilaciones, es en sentido afirmativo. Debe promulgarse una legislación Familiar. Debe protegérsele porque ella ha sido la semilla generadora de las organizaciones estatales de todas las épocas.

Las concepciones sostenidas entre otros, por Cicú y Díaz de Guijarro, respecto al Derecho Familiar y su autonomía, están superadas. La discusión no debe basarse en saber si el Derecho Familiar es de orden público o privado.

Lo más importante es luchar por su protección, lo cual podrá hacerse mediante una legislación autónoma y adecuada, con tribunales especiales para evitar disgregaciones familiares hasta donde sea posible. Implantar cátedras sobre Derecho Familiar, con objeto de despertar las aletargadas conciencias de futuros abogados, con el propósito de difundirlas, y proteger a la familia, en el desarrollo de sus labores profesionales y sociales.

Además, incrementar, y ése es uno de los objetivos de este tratado, la investigación y análisis de todo lo referente a la familia. Escribir obras, tratados y monografías, siempre para proteger a la familia, cuidar sus intereses, y tratar, a toda costa, de impedir la intervención estatal dentro de su seno.
*Güitrón Fuentevilla, Julián. Tratado de Derecho Civil. Tomo II. Editorial Porrúa. México, 2014. pp. 179 y ss.

Nuestra preocupación se complementa al abogar por la no intervención estatal en la familia, promulgando leyes adecuadas y funcionales, con tribunales y sanciones efectivamente aplicadas al violarse los sagrados derechos familiares. De esta manera, garantizamos la estabilidad de la familia y repelemos al mismo tiempo la cada día mayor injerencia del Estado en las relaciones familiares. La síntesis de nuestra opinión respecto a la autonomía del DerechoFamiliar, se resume en pocas palabras, independientemente del criterio público o privado que se quiera dar al Derecho Familiar, deben crearse códigos familiares, cátedras en las universidades, tribunales familiares e investigaciones sociales, para darle un criterio científico y humanista a la disciplina tantas veces mencionada.

El problema de la naturaleza jurídica y la autonomía del Derecho Familiar deben tener soluciones especiales. De acuerdo al lugar donde vaya a aplicarse el criterio, porque si el país objeto de esa reglamentación es en extremo individualista, será imposible implantar una legislación básicamente de orden público e interés social, como es el caso de proteger a la familia.