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Ciclo de las derechas

  • Rosamaría Villarello

Solidaridad y reconocimiento a la valentía de la señora que denunció el ataque y la violación en un autobús de pasajeros

Rosamaría Villarello Reza

Hoy ya se habla del ocaso de las izquierdas en todo el continente. No hace mucho tiempo, las llamadas izquierdas latinoamericanas echaban las campanas al vuelo por el sesgo que la política y en concreto los gobiernos habían tomado, al ganar sus partidos en muchos de los países de la región. Brasil, Argentina, Uruguay, Venezuela, Bolivia, Chile, Ecuador; así como en El Salvador, Nicaragua, Panamá, Honduras, aunque no necesariamente en ese orden.

A México no le llegó ese momento y se convirtió en una de las pocas excepciones con el triunfo de la derecha con el PAN en el Ejecutivo federal; aunque un cierto avance de otros partidos de oposición, de manera muy localizada, daba la impresión que se acercaban a esos vecinos del sur. La vuelta para dejar atrás las dinastías del centro priísta, cuyo regreso se produjo 12 años después, hizo de México la excepción.

No obstante, en las más recientes elecciones en América Latina se reabrieron los caminos para la reinstalación de las derechas en la mayoría de las naciones aludidas, con las salvedades hasta hoy de Venezuela y Bolivia y que ponen seriamente en entredicho el Gobierno de Nicaragua. Cuba y Uruguay podrían seguir siendo las excepciones, con la diferencia de que en el primero siguen gobernando los Castro y en el segundo la izquierda conserva un gran prestigio por acercarse más a las democracias mundiales, como sucede en Chile, aunque el futuro de este último es hoy también una incógnita.

Los procesos en el mundo y no únicamente en Latinoamérica nos han enseñado que todo se mueve por ciclos. Las recientes elecciones del pasado 5 de junio en México parecen comprobar la última tendencia de una nueva etapa de triunfos de los postulados de la derecha, de no ser por los múltiples factores que intervinieron para que el PAN se convirtiera en “el gran ganador” (entre otros gracias a sus alianzas con el PRD) y, paradójicamente haya podido avanzar Morena.

Los triunfos de ahora se festejan como permanentes; pero los ciclos pueden ser cortos o largos, sin olvidar que las tendencias operan en el mundo y en la región por múltiples causas o coyunturas, lo que muchas veces ocasionan que únicamente se repliquen las desigualdades sociales y económicas sin importar el partido en el poder del momento.

Vuelvo a lo señalado para la región: el último caso, el del Perú: el próximo Presidente es un hombre ultraconservador que tiene muchas diferencias con el Presidente saliente considerado de izquierda. Sin embargo, no podrá gobernar tan fácilmente, a pesar de que la oposición mayoritaria en el Congreso es también de derecha, del partido de la candidata perdedora. Aquí se tendrá un enfrentamiento, pero de las derechas.

En México, como en el resto de Latinoamérica, han recuperado fortalezas los partidos, pero ahora habrá que ver los nuevos giros que tomarán los nuevos presidentes en el PRI y en el PRD, más Morena, frente al PAN. Otro ciclo por venir para el 18.