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Cien años de una Constitución

  • Jorge Galicia

El país está de fiesta, hoy celebramos cien años de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos. Un día como hoy del año de 1917, en Querétaro, se promulgó y desde entonces nuestra Carta Magna sigue vigente en su espíritu: República representativa, democrática y federal, compuesta de entidades libres y soberanas en todo lo concerniente a su régimen interior y unidas en una federación.

Es cierto, hay quienes piensan que “no hay nada qué celebrar”, porque -para algunos- cien años son muchos como para hablar de un texto constitucional vigente, pero otros opinan que la vigencia está en el espíritu y ahora hay que entenderla a partir de sus reformas y modificaciones que al paso del tiempo ha sufrido a manera de actualización, sin olvidar que hoy la sociedad mexicana en su conjunto, seguimos gozando desde entonces de derechos como la libertad de expresión, asociación, creencia religiosa, educación y salud, entre muchos otros ordenamientos legales, que al final del camino nos permiten seguir transitando por la vía del orden, la democracia y la estabilidad social.

Estudiosos del tema han señalado que el texto de 1917 ha sido modificado más de 700 veces y de las vigentes es la Constitución más vieja de América Latina, incluso varios artículos reformados han tenido contrarreformas en más de una ocasión, y nos recuerdan que nuestro país ha tenido solo dos constituciones, la primera en 1857 y la actual que la componen 8 títulos y 136 artículos más 19 transitorios. Entonces cuando decimos que hoy México está de fiesta, es porque desde su origen o a través de sus reformas se han establecido derechos como el sufragio femenino y muchos otros que hablan de dinamismo, realidad y anhelos como país.

Con la celebración del centenario de nuestra Carta Magna, más que preguntarnos si el texto está vigente, tal vez sea el momento y oportunidad para que hagamos una reflexión al respecto sobre su cumplimiento, porque para señalar que “no hay nada qué celebrar” primero hay que hacer una autocrítica de hasta dónde estamos cumpliendo con ella.

No hay duda, México está de fiesta y en ese marco, los habitantes de la capital de República tienen como regalo la promulgación de la primera Constitución Política de la Ciudad de México, aquella que inició su construcción a partir de la Reforma Política del Distrito Federal que aprobó el Congreso de la Unión a fines de 2015, pero que varios años antes se empezó a gestar.

Cinco meses de trabajo fue el tiempo que la Asamblea Constituyente requirió para procesar el proyecto que en su momento les presentó el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, para su revisión, discusión y redacción de la Carta Magna local.

“Es un gran logro de todos, de todos en la ciudad y de toda la gente, de hombres y mujeres que lucharon porque la Ciudad de México tuviera ésto que es un avance sustancial. Mucha gente pensó que no se iba a lograr y hoy recibimos felicitaciones de muchas partes del país y de algunos otros lugares del mundo”, apuntó el mandatario capitalino al referirse al histórico documento.

En la promulgación de la Constitución de 1917 se plasmaron los ideales de toda una nación, hoy los capitalinos reciben como regalo un instrumento jurídico de avanzada, progresista e incluyente. La Constitución de la Ciudad de México era una demanda pendiente. Enhorabuena.
jorgelgalicia@yahoo.com.mx