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Cinco fundaciones que cambian la vida de los más necesitados

  • De carne y Hueso: Sonya Valencia

Por SONYA VALENCIA
Durante el Seminario Innovación para los pacientes, organizado por Novartis Oncology, y la Universidad Iberoamericana, las representantes de cinco fundaciones relacionadas con la sociedad civil en la salud estuvieron presentes en un panel para hablar del trabajo que desempeñan y de la necesidad de que los medios de comunicación difundan sus labores para que la población en general las conozcan.

Mujeres como Bertha Aguilar, de la fundación Cim*ab, quien además fungió como moradora del grupo; Patricia Mondragón, de la fundación Respirando con Valor; Mayra Galindo, de la Asociación Mexicana de la Lucha Contra el Cáncer; Lucina Careaga Angulo, de la Asociación ALE; Artemisa Couto y Mireya Pérez, ambas de la fundación Rebeca de Alba; se quejaron ante los periodistas del hecho de que siempre que ellas realizan un evento e invitan a las autoridades del sector, se le da prioridad a las declaraciones del secretario en turno, y su trabajo queda relegado a un párrafo al final de la nota.

Esta observación es muy cierta, pero en defensa del gremio me gustaría comentar que este hecho no se da por falta de interés. A quienes cubrimos la fuente de salud nos interesa todo lo que relacionado con el tema, más cuando quien está trabajando es la sociedad civil. El hecho de que no se les de tanta difusión en los medios, es que quienes presiden estas asociaciones y fundaciones no siempre están abiertos a dar entrevistas.

De ahí la importancia de estas reuniones, porque en una mesa redonda de esta naturaleza, en pocos minutos pudimos conocer la labor que desempeña cada una de las organizaciones presentes, una labor sin fines de lucro, que lo único que pretende es apoyar a los más necesitados.

Así por ejemplo, pongo el caso de la fundación Cim*a. Creada hace15 años, por Alejandra de Cima y Bertha Aguilar, víctimas ambas de cáncer de mama, desde que nació se ha dedicado a trabajar con las comunidades rurales más apartadas en los diferentes estados de la república informando, a través de charlas y talleres, tanto a las mujeres como a los médicos y enfermeras de los centros de salud, lo importante que es la detección temprana de esta neoplasia a través de las mamografías, pero también de la autoexploración.

Y qué decir de la Asociación Respirando con Valor, la cual fue fundada en 2009 por pacientes con cáncer de pulmón, familiares y profesionales de la salud que desde entonces trabajan proporcionando información y asesoría sobre la enfermedad, avances científicos, alternativas de tratamiento y derechos de los pacientes.

Constituida en 1972, la Asociación Mexicana de Lucha Contra el Cáncer, tiene como objetivos principales dar apoyo y orientación a pacientes con cáncer, difundir la prevención y educación, además de tener incidencia en políticas públicas. Cabe destacar que esta asociación es una de las más conocidas, y la razón es que, según asegura la señora Mayra Galindo, tienen contacto constante con los medios a los que les informan sobre los diferentes tipos de cáncer, como el de próstata, hígado, mama y cervicouterino, entre otros, y de los eventos, conferencias, seminarios, talleres, etcétera, en los que constantemente participan, u organizan, lo mismo para quienes padecen cáncer, o están interesados en conocer más sobre el tema.

Mención especial merece la señora Lucina Careaga Angulo, presidenta de la Asociación Ale, una mujer sencilla y amable quien, junto con su familia, esposo, yerno e hija, la constituyeron en 2004 tras la muerte de su nieto Ale.

“Fue un golpe muy duro para todos nosotros, pero una de las grandes cosas que hizo mi hija Adriana fue donar los órganos de Ale. Para ella, no obstante el dolor de haber perdido a su hijo, es una gran satisfacción y una experiencia extraordinaria haberle dado vida a otros niños en los que siempre vivirá Ale”.

El objetivo de Asociación ALE es fomentar la cultura de la donación de órganos y procurar los recursos materiales y humanos para llevar a cabo los trasplantes en lugares donde no se cuenta con los medios para ello.

Todas estas mujeres tienen un denominador común: el dolor, mismo que en lugar de hundirlas y llevarlas a la depresión, las ha hecho salir adelante con optimismo y deseos de ayudar a personas, que como ellas, o sus familiares, han sido y son víctimas del destino, de un destino que solo con el apoyo de fundaciones como éstas se puede cambiar para el bien de los que más lo necesitan.