imagotipo

Circulando en las grandes ciudades | Ramiro Pineda

  • Ramiro Pineda

Hay una pregunta que se repite cada vez de forma más constante y con mayor severidad: ¿Por qué se ha promovido el uso de los vehículos particulares en lugar de privilegiar el transporte público?, recordamos que los segundos pisos eran medidas necesarias, pero tomadas de forma tardía, ya que muchas medidas drásticas contra la contaminación en la Ciudad de México, debieron tomarse hace décadas.

En este sentido la referencia al extranjero es inevitable, especialmente cuando grandes ciudades como Londres han tomado medidas tan drásticas como eficaces, cobrando por los vehículos que circulen en la zona centro de la ciudad. Por ejemplo, Singapur tiene en funcionamiento cámaras que cobran de forma automática a los automóviles por el citado concepto. Eso ocurre por aquellas latitudes, mientras aquí con frecuencia se cierran calles al tránsito vehicular y no se dan alternativas de circulación.

El Sistema de Transporte Colectivo Metro lo tenemos saturado y solo llega a ciertas zonas de nuestra megalópolis, lo que se suma a que en la Ciudad de México tenemos algunos de los más grandes embotellamientos del mundo, comparables solo a los que se observan en Beijing, China, donde se han registrado grandes avances en la sustitución de autobuses y taxis, reduciéndose las autorizaciones de placas para éstos, al tiempo que cuentan con un “Hoy No Circula” similar al nuestro. Es importante señalar también que para el año 2020 buscan que su Metro llegue a los 10 mil kilómetros.

Por otra parte, en Europa se han conseguido grandes logros en cuanto a la reducción de la contaminación ambiental y auditiva. Ciudades como Atenas, Grecia, desde 1982 han prohibido a los vehículos circular en el centro de la ciudad, con la única excepción de los residentes, alternando la circulación de lunes a viernes con los autos de placas terminación par e impar. En Londres, por ejemplo, ya no se autorizan placas para taxis que tengan más de 15 años y se promueve el uso de taxis eléctricos.

Caso singular es el de Roma, Italia, donde hay zonas de tráfico restringido, en las que solo entran residentes y quienes por ahí trabajan. Está también el caso de Estocolmo, Suecia, ciudad pionera en medidas ambientales, donde los vehículos que entran en zonas restringidas pagan algo que llaman “Impuesto de Congestión”, de cuya recaudación se valen para invertir en la mejora de calles y avenidas.

Otro caso interesante es el de Alemania, una de las naciones que ha tomado más medidas en favor del medioambiente. Allá los vehículos deben tener una especie de carnet de identidad medioambiental a través del que pueden acceder a zonas verdes, que son muchas de las grandes ciudades de ese país.

Algo que es importante señalar y reconocer respecto a nuestro país y concretamente la ciudad capital, es que la política de fomento a la compra de automóviles que se ha dado al menos en las tres administraciones previas a la de Miguel Ángel Mancera, no ha ido acompañada de un impulso al uso racional de éstos, especialmente en cuanto al uso de bicicletas con ciclovías bien planeadas o viajes a pie.

Sin duda, ante la situación de contingencia que hoy vivimos, nos vemos obligados tanto ciudadanos, como autoridades a repensar la forma en que nos desplazamos, buscando el fomento al transporte público y especialmente a tomar medidas ambientales de largo plazo.