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Cirujano plástico de oficio y divulgador de la ciencia médica | Efecto bisturí | Dr. Antonio Castellanos Barroso

  • Efecto Bisturí: Dr. Antonio Castellano Barroso

Dicen que nunca es bueno hablar de uno mismo. Hoy compartiré con ustedes una vertiente del quehacer profesional que se ha dado con los años en mi práctica profesional, divulgador de la ciencia médica y la especialidad de la cirugía plástica y reconstructiva.

Yo estudié en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México. A partir del segundo año de la carrera, me integré a la cátedra de anatomía humana en mi universidad como instructor de la materia. Encargado de un porcentaje menor de las clases y enfocado como guia de los alumnos en las disecciones de cadáveres. Poco a poco fue aumentando las responsabilidades y la Universidad me distinguió, nombrándome Ayudante de profesor, cuando estaba en séptimo semestre de la carrera. Siempre frente a un grupo fueron pasando los años, y tiempo después concursé para ser profesor titular de la materia y fui selecionado como profesor titular. “El gusanito de la enseñanza” empezaba a crecer. Muchos de mis alumnos en anatomía son ahora médicos de éxito, algunos médicos generales, pero otros muchos especialistas en psiquiatría, cirugía plástica, cirugía general, otorrinolaringología y medicina interna. Tengo una gran satisfacción de mi parte por haber contribuido a su formación.

Los médicos, con frecuencia, damos clases a nuestros mismos compañeros y hacemos pequeñas conferencias formales que, poco a poco, van aumentando en frecuncia y duración. Hemos dado conferencias a pacientes en comunidades rurales, compañeros médicos y todo tipo de público.

Al terminar la carrera, estudie la especialidad de cirugía general en el Hospital General De México de la Secretaría de Salud y, posteriormente, la especialidad de cirugía plástica estética y reconstructiva en el mismo hospital. Durante estos años, entrando a las ligas mayores, empezaron las presentaciones de trabajos científicos en congresos médicos nacionales e incluso en internacionales, como el Congreso Iberolatinoamericano de Cirugía Plástica y Reconstructiva, mayor responsabilidad, ya que otros colegas con mayor experiencia eran los receptores del mensaje. Pero tomando tablas para mayores empresas. Después iniciaron la publicación de artículos médicos en revistas médicas formales.

Despues, fui invitado a formar parte de los editores médicos de la revista científica “Cirugía Plástica México”, órgano oficial de la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica Estética y Reconstructiva”, revisábamos y corregíamos los artículos médicos enviados por colegas cirujanos plásticos para su publicación en la revista cientifica de nuestra asociacion. Trabajo honorifico de gran valor academico y amplias satisfaciones.

De especial importancia, en mi oficio de divulgador al público en general, fue el contacto con mi amiga periodista Sonya Valencia, quien en un principio me pedia tiempo para hacerme entrevistas que eran publicadas en el Universal y en El Sol de México. Gracias a Sonya Valencia conocí a mi amigo, don Humberto Hernández, editor de Sociales de El Sol de México. Don Humberto me invitó a escribir y así inicié la divulgación formal con artículos médicos-periodísticos que se publican en la sección médica del periódico, bandera de la Organización Editorial Mexicana, El Sol de México y en periódicos de la organización, a lo largo de la república. Así, gracias a Humberto, nació la columna “Efecto Bisturí” la cual tiene publicándose como cinco años. Información médica en lenguaje coloquial, dirigida al público en general y enfocada en cirugía plástica estética y reconstructiva. Las satisfaciones continuan hasta hoy mismo. Es un gran orgullo para mí pertenecer a los columnistas de El Sol de México.

Hace algunos meses fui invitado a participar como editor médico en el portal de internet www.saludcronica.com, que se encarga de difundir notas médicas-periodísticas de temas variados e medicina, salud, odontologia, investigación, y noticias médicas de nuestro país y otros paises. El oficio va viento en popa.

Pero lo confieso, una de las mayores satisfaciones sucedió hace años cuando mi hijo tenía unos tres años y asistía a un colegio Montessori en la colonia Florida de la Ciudad de México. La directora de la escuela me pidió que si les podia dar una clase a los niños de tres, cuatro y cinco años. Se me ocurrió darles una clase de anatomía, para lo cual lleve unos maniquíes médicos, de los mismos que se usan en la Facultad de Medicina, varios huesos y un esqueleto formado completo. Los niños son visuales, pero también aprenden tocando. Me fijé un objetivo los niños y, al terminar la clase, tenian que aprender cual era el tamaño del su corazón, así les platiqué de dicho órgano principal y les dije que era del tamaño de su puño. Les enseñé qué era el puño. Les platiqué de los huesos y los órganos, después cada niño pasó a tocar los maniquies y los órganos de plástico, junto con los huesos originales, uno por uno formados en una linea.

EL CORAZÓN de un niño del tamaño de un puño.

EL CORAZÓN de un niño del tamaño de un puño.

La sonrisa de los niños fue mi mejor recompensa. Maravillosa experiencia. Al final de la clase pregunte: “Chicos, ¿De qué tamaño es el corazón? La respuesta al unisonó fue: “del tamaño de nuestro puño”. Todos con el puño en alto y mirándolo fijamente.

Dr. Antonio Castellanos Barroso

Cirujano Plástico certificado numero 496

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