imagotipo

Ciudad autónoma, no soberana

  • Eduardo Andrade

  • Dr. Eduardo Andrade Sánchez

El proyecto de Constitución de la Ciudad de México pretende otorgar a la ciudad una soberanía que no tiene ni puede tener y que de aprobarse será fuente de conflictos con los poderes federales. Su artículo primero es congruente con la teoría constitucional y con el texto de la Norma Suprema al decir: “La Ciudad de México es una entidad libre y autónoma en todo lo concerniente a su régimen interior y a su organización política y administrativa…” pero el artículo 2 excede el texto constitucional federal cuando dice:”La soberanía reside esencial y originariamente en el pueblo de la Ciudad de México.”

Debemos partir del texto del artículo 40 de la Constitución federal: “Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, laica y federal, compuesta por Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior, y por la Ciudad de México, unidos en una federación establecida según los principios de esta ley fundamental. “El carácter de libres y soberanos se predica respecto de los estados, pero no de la Ciudad de México, a la cual la Constitución atribuye, en sus artículos 2º y 122, la condición de “autónoma”, mas no de soberana. Es cierto que el artículo 41 incluye a los poderes de la Ciudad de México en relación con el ejercicio de la soberanía; no obstante, una interpretación integral y sistemática de la Constitución obliga a distinguir entre la condición de los estados, a los que el artículo 40 atribuye el carácter de “libres y soberanos”y la Ciudad de México, a la cual en el122, dedicado específicamente a su regulación, se le considera “autónoma” pero no libre y soberana como los Estados.

La capital de la República, a la que se refiere el art. 44 de la Constitución federal, se establece en el sitio que determinan los estados federados. Ninguna parte de la nación tiene preestablecido dicho carácter y ninguna puede asumirlo por voluntad propia, de manera que la condición de capital del país, por definición, impide la posibilidad de una proclamación soberana realizada por el pueblo que la habita. Ninguna parte del territorio puede tener a la vez la condición de capital y de Estado federado: ambos caracteres son lógica y teóricamente excluyentes. De ahí que pese a la alusión a un ejercicio de soberanía por parte de los poderes locales de la ciudad capital, debe entenderse en términos de los artículos   2º, 40, 43, 116 y 122, que la Ciudad de México dispone de “autonomía” en cuanto a la posibilidad de darse su propio régimen jurídico, mas no de “soberanía”, como la que se predica de los Estados y cuya cesión parcial a los poderes federales constituye la esencia del “pacto federal” al que alude la Constitución de la República.

Es importante tener en cuenta el texto del artículo 122 constitucional: “La Ciudad de México es una entidad federativa que goza de autonomía en todo lo concerniente a su régimen interior y a su organización política y administrativa”.

Por eso no puede atribuirse soberanía a la Ciudad de México. El artículo primero de su Constitución, en todo caso podría decir: “La potestad de decisión autónoma corresponde esencial y originalmente a la población de  la Ciudad de México”.

La substitución de pueblo por población se justificaría tomando en cuenta la Exposición de Motivos del proyecto que dice “La ciudad pertenece a sus habitantes. Este proyecto asume que todas las personas que se encuentran en la ciudad integran su hábitat, independientemente de la condición que posean: originarias, residentes o transeúntes”.

eduardoandrade1948@gmail.com