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Clásico tapatío: la ilusión del control / Esto y Algo Más / Pedro Peñaloza

  • Pedro Peñaloza

“La violencia es el último recurso del incompetente”.

Isaac Asimov
La incapacidad del Gobierno y de la Liga MX para reducir las violencias en los estadios ha orillado a que en cada clásico, la cantidad de policías aumente. Esta medida reactiva de mandar cada vez más efectivos a los espectáculos deportivos, se ha convertido en la única solución de las autoridades para controlar a las barras. Campañas, balones de colores, niños anunciando el juego limpio, reuniones entre autoridades con líderes de las porras y hasta partidos jugados sin afición, y nada ha causado el efecto deseado. Ahora, el presidente de Atlas, Gustavo Guzmán, quién no olvidemos que al terminar el clásico pasado declaró ante los medios, en un claro desplante de autoritarismo e ignorancia, que “los violentos se pudrieran en la cárcel”, y el presidente municipal de Guadalajara, Enrique Alfaro, acordaron crear un cerco policíaco en las inmediaciones del estadio Jalisco, al puro estilo de una cumbre de líderes mundiales, para, según ellos, “la gente pueda disfrutar del espectáculo sin
violencia”.

Las cifras que se tienen planeadas para blindar el complejo deportivo rebasan todas las estadísticas pasadas. Veamos: el Gobierno pondrá a disposición más de 900 elementos de la Comisaría de Seguridad Pública, 200 antimotines de la Policía Montada y de unidades motorizadas, un helicóptero, un Ministerio Público y 300 elementos de Seguridad Pública del Estado de Jalisco, por si se requieren; además, el club rojinegro contratará con 600 elementos de seguridad privada. Con estas cifras de miedo ¿alguien en su sano juicio cree que las autoridades y la FMF están ganando, con su estrategia punitiva, la lucha contra las violencias en los estadios o cada año existen más problemas para organizar eventos de estas magnitudes? Es más, el recién electo Enrique Alfaro tuvo la desfachatez de declarar, justo cuando anunciaba su operativo, que “habrá tolerancia cero, pero más que eso, buscamos que todo sea preventivo” (Universal, 22/10/15, D7). ¡Válgame Dios! Si Alfaro cree que con mandar policías, helicópteros y perros entrenados está previniendo las variables asociadas a la criminalidad, estamos en un gran problema. Bonito candidato de Movimiento Ciudadano

La incapacidad de las autoridades para ver más allá de las próximas elecciones y de los directivos de futbol de únicamente prestarle atención a sus ganancias inmediatas, son las principales razones de este aumento sin control de las violencias. Si en verdad quisieran revertir esta situación, los hombres de pantalón largo tendrían que vincularse con otros actores sociales, especialmente de los tres niveles de Gobierno, para atacar los factores generadores de violencias y rencor social. Recordemos que los jóvenes enviados al Ministerio Público, acusados por los incidentes en el partido de cuartos de final del torneo pasado, ¡promediaban tan solo 20 años! Estos chavos no vienen de otro planeta, sino son personas que ante el abandono de las instituciones, principalmente educativas, encuentran apoyo y confianza en grupos de animación. Sí, son jóvenes a los que el Estado les ha dado la espalda, y que ante un contexto de violencia en su entorno, de pobreza, desempleo, falta de oportunidades, hacinamiento y tal vez alguna de las múltiples violencias familiares, sienten un gran rencor por ese mundo que los marginó. Por lo tanto, cuando el “preventólogo” Enrique Alfaro ordena “tolerancia cero” en el Jalisco, está mandando un claro mensaje: como no puedo solucionar el cóctel de factores que potencializan las violencias, envío más policías.

El país sigue tomado por la delincuencia organizada, los muertos y desaparecidos son noticia cotidiana, mientras tanto, los federativos mexicanos, encerrados en su burbuja de comodidades y opulencia, siguen preguntándose ¿por qué la violencia en los estadios? Por su parte, las autoridades, ante su falta de miras, siguen creando la ilusión de un control con las fuerzas del orden. Mientras tanto, los jóvenes, con sus sueños e ilusiones, siguen siendo presa de las redes de la delincuencia.

Algo Más. No hay que ceder ante los logros inmediatos, si la Sub-17 no hace un buen papel en el mundial, no se tiene que cortar el proceso, estos jóvenes están en plena formación y cerrarles las puertas, solo porque los objetivos no se alcanzaron, sería injusto. Cada generación tiene diferentes características y pase lo que pase en Chile no debería interferir en el proceso de los muchachos, antes de buenos jugadores tenemos que lograr que sean buenas personas.
pedropenaloza@yahoo.com / Twitter: @pedro_penaloz