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Claves para amar a Marguerite Duras

  • Profesión escritora: Andrea Balanzario

Vida y obra están vinculadas de forma inseparable, basta leer Marguerite Duras, de la periodista y también escritora francesa Laure Adler para confirmar —me disculpan, profesores de literatura en la universidad— la pertinencia de conocer la experiencia vital y cómo esta afecta la escritura. Había visto en muchas ocasiones algunos de los cincuenta y tres libros de Duras, “El amante”, “El mal de la muerte”, “Moderato Cantábile”, “El amante de la China del norte”, “Un dique contra el Pacífico” y, la verdad, nunca se me antojó leerlos… hasta ahora. Asimismo, había visto fotografías de esta mujer, pequeña y dorada, con rasgos orientales, inseparable de su cigarro y su último amor, Yann Andrea. No es posible leer esta gran biografía sin quedar indiferente ante Marguerite Duras y desear leer la obra completa para mirar cuánto hay de realidad y cuánto de ficción en sus novelas.

Marguerite Duras.

Marguerite Duras.

Infancia infernal

Nació el 4 de abril de 1914 en la Indochina francesa, hoy Vietnam. Incluso su nacimiento fue un hecho reprobable, su madre casó con un viudo a los cinco meses de fallecer la esposa de éste, por cierto en brazos de Marie, madre de Marguerite. La suspicacia de los colonos franceses hacia esta mujer decidida a enriquecerse, como y con quien fuera, la señalaron como una familia ilegítima. Este matrimonio tuvo tres hijos. Marguerite nació varios años después de sus dos hermanos mayores; pero queda huérfana de padre a los cuatro años. Pierre, el primogénito, fue un tirano que asumió el (des)control de la familia entera desde que pudo caminar. Su hermano más cercano en edad, Paulo, fue el escudo protector y figura masculina de su infancia. La madre de Marguerite era muy aficionada a los estudios de fotografía, con extraña frecuencia solicitaba este servicio, invitaba a sus hijos a acercarse a ella para el lente del fotógrafo, mas nunca los abrazó, o incluso los tocó. Basta mirar los ojos de Marguerite para adivinar el tormento vivido bajo la égida de Pierre en connivencia con su madre.

Adolescencia de prostitución

Cada aventura propuesta por la madre terminaba de forma catastrófica. Los cuatro Donnadieu rozaban con placer la pobreza cuando podían liberarse de las garras de la miseria. El calor, húmedo y sofocante, multiplicaba el malestar de Marguerite, quien se dedicó a estudiar con ahínco bajo la dirección de su madre. Alcanzó el mejor promedio de toda Indochina y “pase automático” para un liceo en Saigón, en este espacio escolar conoce al primer hombre, un joven aborigen, cuyo único atractivo era pertenecer a una familia inmensamente rica. La madre mira por fin a Marguerite, no como una hija adolescente, sino como una mina de oro; le ordena aceptar al pretendiente, la instruye cómo permitir diferentes acercamientos pero queda totalmente prohibido acostarse con él, ese hecho, tiene un precio de dos millones de piastras, pasaje a Francia para la familia entera.

Escritura catártica

Quien haya leído a Duras, nota de forma evidente un tema obsesivo y recurrente: Marie, a madre. Marguerite empezó a escribir un diario para intentar comprender el amor patológico de Marie por Pierre. Paulo y ella son invisibles, meros accidentes familiares, molestos obstáculos entre el amor de la madre y el primogénito. El desdén de Marie por Marguerite llega a extremos increíbles, ella y Pierre se turnaban para sobajar y golpear a la niña, las sesiones correctivas eran tan intensas que si un verdugo se fatigaba, el otro tomaba el relevo. Marguerite nunca se rebeló porque su objetivo vital era que su madre la amara, si eran precisos los azotes, pues… ¡bienvenidos! La escritura fue el paso natural a sus lecturas escolares, escribía para encontrar el pecado original de su nacimiento, de ser fea, de ser tan indeseada por su madre, de jamás comprender por qué no fue aceptada ni amada por su madre.

Juventud liberada

Por un lado debía alejarse de ella, siempre tan distante y cruel; por el otro, siempre quiso conquistar el amor materno, tan negado para ella. A los diecinueve años y medio tomó un barco que la llevaría, por fin, a estudiar en París, ahí no se liberó de Pierre, afincado en la Ciudad Luz, él continuó su acoso hasta que Marguerite, con ayuda de sus amigos universitarios, rompió este último grillete familiar. El éxito le llegó con la novela “El amante”, ganadora del Premio Goncourt en 1984 y traducida a 40 lenguas.

Más de 600 páginas narran con extraordinaria maestría, desde los primero años hasta la madurez y vejez de esta mujer, sus comas etílicos, sus numerosos amantes y los últimos años con Yann Andrea, un joven homosexual en una relación tan insólita como simbiótica, relación que le dio lo que tanto buscó: aceptación sin condiciones. Este libro se consigue en México pídelo por su editorial: Anagrama.