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  • ¡Clic!: Guadalupe Vergara

La mejor, Fermín, bajo la supervisión del maestro Antonio López Fuentes. Tema explícito en Oro y plata, libro que mostró, por primera vez, una de las caras más vistosas, pero menos conocidas de la fiesta nacional ibérica, La sastrería para toreros. Un laborioso arte que apenas ha variado desde el siglo XVIII, que nos ofrece este trabajo de 130 páginas y más de 60 fotografías donde maestros del toreo y subalternos de estirpe, hacen de modelos en homenaje a su sastre. Impresión de lujo, obvio, en español y francés agotado por el momento, que profundizó sobre el tema. En el Congreso de taurinos de EU en Zaragoza la pasada asamblea, compuesta por 11 clubes taurinos estadounidenses, pretendía establecer relaciones con otras organizaciones similares en otros países. Evento anual como en el Club New York City de gran tradición que celebra cenas de gala en Manhattan donde han pasado grandes figuras del toreo como Joselito, Enrique Ponce y Morante de la Puebla, ganaderos como Samuel Flores y Victorino Martín entre otros. También importantes eventos culturales taurinos donde se programó la expo “Capotes de Paseo de la Sencillez a la Brillantez”.

UNA DE LAS PRENDAS DEL VESTIDO DE TORERO, EL CAPOTE DE PASEO

Que ahora como siempre me agasajé con sedas, esportones, tirantes, camisas y esta emblemática prenda. De seda verde esmeralda Libertad y orden con el escudo de Colombia bordado en la espalda y el Tucán, símbolo de esas tierras. Otro en grana con el bordado galones, cada bordado tiene un nombre en los ternos, vestidos de torear, como los colores de las sedas. El origen de la capa, llamada capote de paseo, es la historia de los caballeros porque era primero una indumentaria militar que colocaban en los hombros para tener libres los brazos, luego se colocaba en el hombro izquierdo, atada por la cintura. El pueblo lo usaba para protegerse del frío. El verdadero desarrollo del capote de paseo como indumentaria taurina ocurre en la época de Francisco Montes Paquiro. Fue en este periodo cuando se empezó a bordar y fue a partir de 1940 cuando los toreros se enroscaron en él como como hacen hoy día.

DE ESTO Y MÁS SE HABLÓ CON DON PACO

Sitio ideal donde éste, mi eterno amigo y maestro madrileño, Antonio López Fuentes, me invitó como siempre a compartir. La taberna andaluza más antigua de Madrid, un bar típico de gastronomía estupenda como los asiduos. Ahora con Christian Le Sur y Sophie, que vinieron a San Isidro, el es director, matador en retiro de la Escuela Taurina de Nimes, amigos y admiradores de este artista Antonio, orgulloso artesano, como él se denomina pues la artesanía que trabaja es sin duda la más representativa de España, admirada y reconocida por los que gustan del Arte con mayúsculas. El anfitrión don Paco, todo un personaje, nos recibió feliz y como siempre disfrutamos de su alegre y documentada charla casi siempre taurina. Él estuvo en Linares cuando Manolete fue cornado por Islero. Ahora se prepara para asistir como invitado de honor a Córdoba, a las ceremonias luctuosas por el monstruo del toreo Manuel Rodríguez Manolete en el aniversario del suceso. Don Paco es uno de los dos testigos de ello. Haciendo gala de su excelente memoria envía saludos a sus clientes taurinos, mis paisanos, entre ellos Pablo Pagaza y Marcial Ibarra industriales que “engalanan” la galería de fotos de ese santuario gastronómico, de amistad y alegría en el corazón de Madrid, la capital del ocio. La sobremesa no se prolongó pues el maestro Antonio tenía que terminar varias prendas a los alternantes de la corrida goyesca que confirmó lo de “Corrida de expectación, corrida de decepción”. Nos veremos más tarde… Que el cielo los juzgue…