imagotipo

Coberturas Cambiarias

  • Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

 

  • Política monetaria y cambiaria para atemperar la especulación y controlar presiones inflacionarias

La incertidumbre que ha generado el estilo de gobernar de Trump ha desatado una oleada de especulativa que ha propiciado una fuerte depreciación del peso mexicano, que lo ha llevado a un tipo de cambio muy por debajo de lo que es su valor real.

Los anuncios sobre medidas proteccionistas que afectarían a las exportaciones mexicanas y las dudas sobre el futuro del Tratado de Libre Comercio del Norte de América, han retraído las inversiones; mientras que las expectativas del desencuentro entre la política monetaria que seguirá la Reserva Federal de Estados Unidos, de cara a los imprecisos planes fiscales expansivos que instrumentará el Gobierno norteamericano, han estado impulsando la volatilidad en los mercados financieros.

El Gobierno mexicano ha tomado diversas acciones para tratar de evitar distorsiones en el funcionamiento del mercado cambiario y controlar el efecto de transferencia de la depreciación a la estructura interna de precios. Actualmente, ante el limitado resultado que han arrojado las subastas de dólares en operaciones de contado (spot), llevadas a cabo por el Banco de México, se ha recurrido a aumentar la tasa de referencia, así como a llevar a cabo un programa de coberturas cambiarias por el equivalente de veinte mil millones de dólares, además de la emisión de valores gubernamentales con fines de regulación monetaria, con vigencia de ciento ochenta días a un año, por treinta mil millones de pesos.

Con el fin de aquilatar las medias y los retos de las autoridades monetarias y financieras del país, hay que tomar en cuenta que, actualmente, el peso es la divisa de las economías emergentes que más se negocia en los mercados cambiarios del mundo. En las cotizaciones de ventanilla, de acuerdo con el Banco Internacional de Pagos (BIS por sus siglas en inglés), es la octava moneda que más se negocia contra el dólar norteamericano en los mercados cambiarios mundiales.

El mismo lugar le corresponde en las operaciones internacionales que se llevan a cabo en ventanilla (conocidas como OTC), lo que significa un promedio diario de noventa mil millones de dólares, de compraventa entre el peso y el dólar. De este monto, poco más del cuarenta por ciento corresponden a operaciones de contado, mientras que el restante, corresponde a operaciones de derivados, entre los que sobresalen las compraventas a plazo y los swaps.

La intensa actividad en el extranjero ocasiona que el tipo de cambio en el mercado nacional, de mucho menor tamaño, sea influido por la cotización fijada diariamente en los mercados de Nueva York y de Chicago, en los cuales no puede intervenir el banco central mexicano para regular las operaciones.

De tal manera, la política cambiaria y monetaria con el programa de coberturas busca incidir en el mercado de operaciones a plazo con el fin de brindar certidumbre a empresas mexicanas sobre el valor del peso a futuro respecto del dólar y, así, atemperar la ola especulativa Por su parte, la emisión de valores gubernamentales con fines de regulación, busca restringir el circulante, sin tener que aumentar la tasa de referencia con el fin de controlar las presiones inflacionarias.

Las coberturas cambiarias cuyas características y forma de operación se darán a conocer este fin de semana, o el próximo lunes, parecen ser una reedición del Fideicomiso de Coberturas Cambiarias (Ficorca) que funcionó exitosamente en los años ochenta, bajo la conducción de Ernesto Zedillo, quien llegó a ser el presidente del país del último sexenio del siglo XX.
miggoib@unam.mx