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Coinciden | Pablo Marentes

  • Pablo Marentes

Los atentados en el aeropuerto internacional belga de Zaventem y en la estación Maelbeek del metro en Bruselas, cumplieron los propósitos de los guías espirituales que los urdieron y de quienes los perpetraron para someter mediante el miedo y el engaño del reinicio de las guerras religiosas a los ciudadanos europeos. Convendría que los jefes de policía de Londres, París, Madrid, Bruselas, ratificaran “para que los oiga el mundo entero” que los de Bruselas y los que estén fraguándose y diseñándose a partir del éxito del día 22 son productos de fanáticos que serán sometidos mediante el legítimo empleo de las fuerzas de policía y buen Gobierno, autorizadas y respaldadas por las autoridades jurídicas de los estados nacionales, para que los ciudadanos, los niños, los adolescentes, los adultos y los viejos, sepan que contarán con protección sin importar la religión que profesen. Se trata del auxilio ciudadano garantizado por la leyes de policía y buen gobierno derivada de las respectivas Constituciones.

Ni este, ni la matanza en la oficinas de Charlie Hebdo son indicios del comienzo de enfrentamientos religiosos. Los atentados no deben ser vistos como el reinicio de los asesinatos inducidos por la reina Margot para que los católicos “amenazados” procedieran a exterminar a los hugonotes.

Es probable que se trate de conflictos fraguados por devotos de la religión del dinero de todas la denominaciones, inducidos mediante la cibernética, es decir, por el Gobierno a distancia, y los fanatismos de unos cuantos. Es hora de la responsabilidad policiaca en Europa para la protección de los ciudadanos, niños, adolescentes y viejos.

A México llega el ineludible momento de la seguridad policiaca mediante un mando vocacional superior, respetadopor ciudadanos y policías de las diferentes corporaciones federales, estales y municipales como resultado de su conocimiento profundo de la preparación y sicología de los profesionales policiacos de todos los rangos, y por su fama pública de honestidad y una conducta profesional determinada por el sometimiento integral al control de la leyes. Es hora de que el ejércitovuelva asus cuarteles en las respectivas zonas militares, para proteger las fronteras nacionales y dejar a los cuerpos policiacos, integrados por personal profesionalmenteactualizado que asuman las responsabilidades de esa indispensable organización profesional.

Alguien dijo que la faceta más eficaz del terrorismo moderno no es el de las bombas, sino el de las policías irredentas que, con el justificante de que deben llevar todos los días su cuota de dádivas a los altos mandos, proveídas por delincuentes, atentan contra la integridad familiar y social de los ciudadanos comunes y corrientes mediante la exigencia de mordidas a quienes se transportan en deficientes automóviles y a quienes, para sobrevivir, trabajan en las aceras, en las esquinas, en la bocacalles con semáforos y sin semáforos, en las cuales el hambre sirve de enervante para ofrecer un dulce, un refresco, o deficientes importaciones cibernéticas chinas.

Explicar la inseguridad o los actos terroristas en la calles de las grandes capitales de Europa occidental o de los Estados Unidos, como consecuencia de enfrentamientos religiosos, no solo revela la ignorancia de los sofisticados dirigentes de los modernos estados nacionales. También pone de manifiesto una sórdida complicidad con conglomerados militares, legislativos e industriales que sostienen gigantescos ejércitos listos para intervenir y calmar la inseguridad que provocan los recónditos flujos de utilidades financieras de las enormes controladoras de los incesantes intercambios virtuales de divisas. El terrorismo virtual coincide con el anhelo de Trump, para que sea elegido salvador del mundo contemporáneo.

/arm