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Cómo basarse en el Obamacare

  • Paul Krugman

Paúl Krugman

“Nadie sabía que la atención podía ser tan complicada”. Eso declaró Donald Trump tres semanas antes de abandonar su promesa de revocar el Obamacare. Lo que seguirá: “Nadie sabía que la reforma fiscal sería tan complicada”. Luego, quizá: “Nadie sabía que la política de comercio internacional sería tan complicada”. Y así sucesivamente.

De hecho, no obstante, la atención de la salud no es tan complicada. Básicamente se necesita inducir a las personas que actualmente no necesitan tratamiento médico a que paguen el costo de quienes sí lo requieren, con la promesa de que, de ser necesario, se les regresará el favor.

La Ley de atención asequible aborda el problema fundamental de la previsión para la atención de la salud en dos formas. Más de la mitad de las ganancias en la cobertura han provenido de la expansión de Medicaid – es decir, de recolectar impuestos y usar los ingresos para pagar los gastos médicos de las personas. Y esa parte del programa está funcionando bien, excepto en los estados controlados por los republicanos que no permiten que el Gobierno federal ayude a sus habitantes.

Sin embargo, Medicaid solo cubre a las familias de más bajos ingresos. Por arriba del nivel, la ACA descansa en las aseguradoras privadas, y se usa una combinación de regulaciones y subsidios para mantener asequibles las pólizas. Esto ha funcionado bien en algunos lugares. Por ejemplo, en California, que se ha esforzado mucho para hacer que funcione la reforma sanitaria, la cantidad de personas aseguradas ha aumentado, mientras que las primas siguen muy por debajo de las expectativas.

No obstante, en conjunto, son demasiado pocas las personas sanas que han comprado el seguro a pesar de la sanción por no inscribirse; ello se debe, en parte, a que muchas de las pólizas que se ofrecen tienen deducibles muy elevados, lo que las hace menos atractivas. Como resultado, algunas compañías se han salido del mercado. Y eso ha provocado que algunas zonas, en especial los condados rurales de estados pequeños, tengan pocas aseguradoras o ninguna.

No, no se trata de un aumento repentino de precios porque los subsidios mantienen asequible al seguro para la mayoría de las personas, aun si las primas se incrementan drásticamente, y la Oficina de Presupuesto del Congreso cree que los mercados seguirán estables. Sin embargo, el sistema podría y debería mejorarse. ¿Cómo?

Una respuesta importante sería gastar un poco más de dinero. El Obamacare ha resultado ser asombrosamente barato; la Oficina de Presupuesto del Congreso proyecta ahora que su costo será alrededor de un tercio más bajo de lo que se esperaba originalmente, más o menos de 0.7 por ciento del PIB. De hecho, probablemente sea demasiado barato. En un reporte, el Instituto Urbano, no partidista, argumenta que la ACA está “esencialmente subfondeada” y funcionaría muchísimo mejor – en particular, podría ofrecer pólizas con deducibles mucho más bajos – si brindara subsidios algo más generosos. Las recomendaciones que se hacen en el reporte costarían cerca de 0.2 por ciento del PIB, o, para expresarlo de otra forma, sería casi la mitad de costoso que los recortes fiscales para los republicanos adinerados que acaban de tratar de meterlos a fuerza en parte del Trumpcare, pero fallaron.

Así es que, si Trump realmente quería cumplir sus promesas de campaña de mejorar la cobertura sanitaria, si estuviera dispuesto a encarar la realidad de que el Obamacare llegó para quedarse, hay mucho que podría hacer, por medio de cambios progresivos, para que funcione mejor. Y recibiría bastante cooperación de los demócratas sobre la marcha.

Huelga decir que no espero que pase eso. Mejorar el Obamacare requiere hacer más, no menos; moverse a la izquierda, no a la derecha. Eso no es lo que los republicanos quieren oír.