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¿Cómo curar a un populista?

Por Gerson Hernández Mecalco*

El sentido del humor es un gran remedio. Jamás he visto en mi vida a un fanático con sentido del humor dice Amos Oz, periodista israelí y autor de Contra el fanatismo (2003). Agrega el director del IMCO, Juan Pardinas, que en hebreo Oz significa fuerza y que la prosa de este escritor judío tiene una fuerza mágica para mover conciencias. ¿Cómo curar a un fanático?, puede ayudarnos a responder ¿Cómo curar a un populista?, sin tener conocimientos médicos el siguiente artículo nos dará un diagnóstico político-clínico para detectar este mal y ofrecer posibles antídotos; pero mejor vamos por partes:

¿Cómo curar a un fanático? En las primeras páginas del libro se comenta que perseguir a un puñado de fanáticos por las montañas de Afganistán es una cosa. Luchar contra el fanatismo, otra muy distinta. El fanático es un daltónico incapaz de reconocer grises y claroscuros, sus ojos lo miran todo en blanco y negro. Es incapaz de reconocer algún mérito o derecho en las consignas de su contrincante. Un fanático no tiene adversarios, ni contrincantes, solo tiene enemigos.

Populismo. Durante una conferencia en Londres en 1967 el profesor Isaiah Berlin explicó que se podía exponer con el complejo de la cenicienta, ya que existe un zapato –la palabra populismo- para el cual existe un pie en algún lugar. Hay toda clase de pies que casi lo pueden calzar, pero no nos deben engañar estos que casi ajustan a su medida –agregó que de zapatos derechos e izquierdos-. El príncipe siempre vaga errante con el zapato; y en algún lugar estamos seguros espera un pie denominado populismo puro (Mackinnon, Moira y Petrone 1999).

Populismo para economistas. Durante el foro Populismo en la izquierda y la derecha organizado por la Asociación Económica Internacional, London School of Economics, CIDE, entre otros; el profesor inglés Erik Berglof comentó que surge en lugares donde las personas sienten shocks a su ingreso económico e incapacidad de cuidar su salud. Para el director del CEEY, Enrique Cárdenas, se necesitan barreras para evitarlo como: un poder legislativo fuerte; estadísticas confiables a partir del acceso abierto a la información pública, los órganos electorales tienen que estar fuera de lo político, un banco central que pueda monitorear las políticas fiscales, ong, una prensa política y financieramente independiente; protección a periodistas y una sociedad políticamente activa. Frases como: “¡Que se vayan al diablo con sus instituciones!”, llamar a los medios de información “alcahuetes del régimen”, entre otras solamente inspiran al fanatismo y debilita esas barreras a las que se refiere Cárdenas.

¿Antídotos? Oz admite su fanatismo chovinista durante su niñez cuando se declaró chovinista en apoyo al Estado de Israel. En carne propia –afirma- que no es una enfermedad terminal y como médico de almas también ofrece remedios a través de la imaginación, literatura y humor. Esto podría ser un buen consejo para los #Priennials y #PejeZombies. El poeta Sabines recomendó dejar de fumarte, beberte, pensarte… Los fanáticos no supieron distinguir el “ya es tarde”. La buena noticia es que los demócratas sobreviven a los manicomios y panteones. La periodista norteamericana Olga Khazan escribió en The Atlantic que la sonrisa es el primer gesto del idealista. La vida se tiene que vivir como ese niño que respondió a su madre con una gran sonrisa al juego de la gran sonaja. A los malabaristas fanáticos-populistas se les acabó el tiempo para tomar el antídoto y tratar de vivir con ironía.

* Académico de la FCPyS-UNAM y Consultor Político @gersonmecalco