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¿Cómo dijo?

  • Cómo dijo: Ricardo Espinosa

Un animalito muy identificado con el mexicano, es el perico. El perico es el loro, el cotorro, y sus primos el papagayo, la guacamaya y similares.

Ya no, por cuestiones ecológicas, pero en un tiempo, hace algunas décadas, una familia sin perico casi se consideraba incompleta. Y es que el perico le daba amenidad a la casa con sus cantos, con sus frases y sus imitaciones que formaban parte esencial de la vida cotidiana. Cuando la familia se iba de vacaciones de Semana Santa, cargaba todo lo imaginable en el carrito familiar y los vecinos se quedaban murmurando “cargaron hasta con el perico”.

La abuelita, la tìa solterona, la anciana viuda, era el personaje responsable que todos los días se acercaba a la jaula del perico, la aseaba, le ponían sus alimentos y golosinas preferidas mientras “cotorreaba” con “Pancho” o “El Güero” o como fuera que se llamara el avechucho que duraba años viviendo ahí y que casi nunca estaba dentro de la jaula, sino en una percha que le daba cierto aire de libertad y se la pasaba picoteando una naranja y llenando el piso de migajas. Por eso cuando alguien, al comer, llena el piso de basuritas, no falta quien le diga “comes como perico”.

Cuando yo era chiquillo, me daba mucha risa que al Tío Pedro le dijeran Perico y ahora me doy cuenta que precisamente el nombre del perico deriva de Pedro. Al menos así lo aseveran los
etimologistas.

Perico el de los Palotes se le llama a una persona “equis”, un sujeto cualquiera o sea, un “Don Nadie” y se dice que hace algunos siglos existió un bobo que tenía el tìtulo de “el tonto del pueblo” que se la pasaba tocando un tambor con tamaños palos y que de surgió el apodo ése: Perico el los Palotes.

El perico es personaje clave de muchos chistes, y siempre resulta que es un tipo ladino y astuto que de alguna manera se da maña para sacar provecho de cualquier situación.

Cuando el bebé empieza a aprender las primeras palabras y las repite una y otra vez, se dice que “parece perico” y cuando lo llevan a comer a un restaurante le piden al mesero que les acerque una “periquera” que es una silla alta y protegida para que el bebé pueda ahí hacer un ruidazo infernal golpeando la cuchara, pero que no se vaya a caer.

Hay algunos dichos y refranes que tienen al perico como protagonista: el más común es tal vez ese que dice que “El que es perico dondequiera es verde” que es lo mismo que “el que es buen gallo dondequiera canta” o sea, que la calidad de tus acciones siempre va a sobresalir aunque se presente en las circunstancias más adversas.

Y cuando un superior viene y te regaña porque hiciste mal una tarea o de plano no la hiciste, seguramente te pondrá “como Dios puso al perico” que es lo mismo que decir que te puso “como lazo de cochino” o “como trepadero de mapache” que en pocas y efusivas palabras viene siendo como decir que te dejó en condiciones lamentables.

Consultorio Verbal

Comodijo2@hotmail.com
PREGUNTA DEL PÚBLICO: Mirthala Pintor Martínez pregunta ¿Verdad que si digo -el niño se pegó en la manito- es incorrecto, y que lo que debo decir es -el niño se pegó en la manita-?

RESPUESTA: Gramaticalmente el diminutivo de mano es “la manito”. Sin embargo, por ser costumbre arraigada, la Academia acepta las dos formas.

AHORA PREGUNTO. El talento es la inteligencia, la capacidad para entender. Sin embargo, entre los griegos y los romanos el talento era otra cosa. ¿Qué era originalmente el talento?

a.- Un sombrero

b.- Una moneda

c.- Un carruaje

d.- Un grado militar
RESPUESTA.- Según el Diccionario, el talento entre los griegos y los romanos era una moneda de cuenta.
Me retiro con este pensamiento: La vida es como un buen vino: para poder disfrutarla hay que tomarla poco a poco, sorbo a sorbo. ¿Cómo dijo?