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Como director opino ESTO

  • Como director opino ESTO: Salvador Aguilera

COMO tigre enjaulado, así vivió Juan Carlos Osorio el partido de la Selección Mexicana contra El Salvador. Se ve que el castigo de la FIFA le pegó en serio y tendrá que acostumbrarse a este encierro por los siguientes cinco partidos.

En la cancha, entusiasmo y actitud, como también un poco de desorden frente a un rival luchón, incómodo, que corre, que pega, como siempre ha sido la escuadra salvadoreña.

México ya sumó sus tres primeros puntos, al igual que Jamaica, tras superar a Curazao.

Baja calidad en el torneo y el arbitraje a la altura del mismo. La escuadra dirigida por Osorio tuvo mucha suerte, porque Hedgardo Marín debió irse expulsado por una entrada que definitivamente merecía la roja directa. El propio Marín fue el encargado de abrir el marcador, aunque el gusto le duró poco a México, porque el empate llegó de inmediato. Sin embargo, el Tricolor tuvo más personalidad y actitud en la cancha. Elías Hernández dio un gran partido, marcó un golazo y calmó el       ímpetu salvadoreño.

Para el segundo tiempo ingresó Orbelín Pineda, quien por algún motivo se quedó en la banca, cuando es un jugador que debería ser titular, pero ya sabemos cómo piensa Juan Carlos Osorio, quien ahora tuvo muy activo a su auxiliar, Pompilio Páez. Nos quedamos con las ganas de ver al “Cubo” Torres en el ataque. Le falta más peso ofensivo al Tricolor, que de inicio tuvo a Pizarro y Sepúlveda como delanteros. La dupla no funcionó nada bien. Ambos se fueron en blanco.

Ya veremos qué pasa el jueves contra Jamaica y el domingo será el duelo ante Curazao.

Al inicio, los capitanes mandaron un mensaje de no discriminación, que sirvió de poco. En Rusia se pudo controlar el asunto del grito homofóbico, porque había pocos mexicanos. En Estados Unidos sabemos que nuestra Selección está en casa, que hay un montón de mexicanos y el grito que tantos dolores de cabeza le ha dado a la FMF sonó en todo lo alto.

Se empezó con una victoria y eso fue lo importante.