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Cómo eliminar la violencia contra la mujer

  • Héctor Luna de la Vega

  • Héctor Luna de la Vega

La violencia contra la mujer tiene aristas de corte cultural y social. Se entrelazan con las vivencias familiares y responden a condiciones psicológicas y patrones educativos básicos, sobre los cuales además existe el diferencial en la fuerza del hombre, considerándose un abuso de género.

La búsqueda de soluciones ha pasado de encuentros feministas en diferentes naciones a programas de atención a mujeres víctimas de diferentes tipos de violencia. En 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) aprobó la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, ratificada en 1999, y se estableció el 25 de noviembre como el Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres.

Sin embargo, los datos nos muestran en fechas recientes evidencias internacionales dolorosas y ofensivas para la humanidad, al sufrir violencia una de cada tres mujeres del mundo durante su vida, recibido mayoritariamente de compañeros sentimentales o por familiares. El Reino Unido reconoce sumar en 16 mil millones de libras esterlinas los costos humanos y emocionales por la violencia doméstica.

Según datos de la ONU cada 10 minutos un hombre mata a una mujer y la Organización Mundial de la Salud (OMS) identifica el problema como global y multiforme constituyendo un problema de Salud Pública. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) difunde producirse casi dos mil 100 asesinatos de mujeres al año; 12 por día.

Son pocas las naciones exitosas en las acciones para evitar la violencia machista, es por ello destacable la labor realizada en los países nórdicos quienes han desarrollado los mejores programas de educación para la no violencia, contando con recursos para la igualdad entre las personas. Esos países argumentan provenir su éxito por las condiciones sociales, políticas y culturales, las cuales generan confianza al conminar a las víctimas a identificar la agresión y denunciarla con plena seguridad sobre su atención inmediata.

El Instituto Nacional de las Mujeres (INM) en México,da énfasis a la visión positiva de los derechos humanos: “prerrogativas, intereses y bienes de carácter civil, político, económico, social, cultural, psíquico, personal e íntimo” y deben ser éstos, “universales, porque pertenecen a la humanidad en su totalidad; inherentes a cada persona e históricos porque son resultado de la progresiva toma de conciencia de los seres humanos respecto de sus derechos y conquistas frente al abuso de poder público y privado”. El INM señala seis vertientes sustantivas: el Derecho a la Educación, la Salud, Sexuales y Reproductivos, una Vida sin Violencia, al Trabajo, al Desarrollo y a la Participación Política.

La manera de eliminar la violencia contra la mujer es lograr su igualdad, al romper todos los patrones de superioridad del hombre (la cual solo es física y ello es relativo), dando certeza institucional a sus denuncias, otorgando plenas oportunidades educativas y de trabajo, y generando un movimiento cultural de alta penetración en los patrones familiares y sociales.

La eliminación de la violencia contra la mujer es posible, así debemos plantearlo y considerarlo, para salir del condicionamiento cultural, familiar y psicológico de roles cuyo origen propician un distingo de género y un atropello a la dignificación misma del ser humano como una entidad universal, cuya naturaleza física los diferencia únicamente como dos personas en igualdad de obligaciones y derechos.

hectorluna2026@gmail.com