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¿Cómo..? ¿Han pasado los años?

  • Gabriela Mora

No hablemos hoy de atentados, violencia, turbulencia política y demás males del acontecer mundial y nacional que tanto dañan a la humanidad: elijo esta vez un tema mucho más positivo y optimista…

Aún recordarán varios lectores nacidos en la época de los años 60 y hasta los 80’s el México en el que crecimos. Evocarán en sus sueños las calles más limpias y silenciosas, cuando los taxis eran amarillos y/o verdes, por las noches escuchábamos claramente el silbido del “velador”, los policías eran una institución,  y la escuela se veía como un verdadero compromiso por parte del alumno y la autoridad que representaba la figura tanto de los padres, como de los maestros, quienes siempre tenían la razón -eso sí, en caso de una o más materias reprobadas o notas de mala conducta, habríamos de ser más ágiles que la iracunda madre lanzando su chancla-. Eventos como Juegos Olímpicos, Mundiales de futbol y catástrofes como el temblor del 85 marcaron una época en la que los valores se enseñaban en casa, y la religión ocupaba un importante papel para la gran mayoría de las familias. Hablo de la enérgica Generación X -hoy así somos conocidos-, cuyos integrantes planeamos la vida desde que pudimos, y trabajamos exhaustivamente cada centavo que ganamos, hasta llegar a liderar el mundo.

En la actualidad, ese poder se comienza a conceder a la popular generación de jóvenes (ya no tan jóvenes) llamados millennials: nacidos en un periodo aproximado a los años de 1985 al 2000, hijos de la Generación X -por eso también se les conoce como Generación Y-, los millennials se caracterizan por un comportamiento abierto en distintos aspectos. Habiendo crecido influenciados directamente por la globalización, el crecimiento de los medios de comunicación y la publicidad, estos jóvenes se desarrollaron en multiculturas, apoyan la libertad de expresión y persisten en la lucha a favor de la aceptación del movimiento LGBT por la sociedad. Criados con una educación con bases como la tolerancia y el trabajo en equipo -la religión pierde cada día más peso ante la ideología millennial-, estos jóvenes  gozan de comodidades con las que sus padres ni siquiera soñaron; es por ello que  se han acostumbrado a hacer las cosas de una manera fácil, rápida y racional. De alguna manera -y aunque a los “X” nos cueste entenderlo- están conscientes de que nada es gratis, pero el dinero ya no es lo más importante, y se toman la vida más a la ligera.

Con los grandes avances tecnológicos -internet, televisión, telefonía, etc.- y el auge de la mercadotecnia, a los millennials les ha sido inevitable aprender a utilizar y manejar a la perfección las nuevas herramientas y dispositivos para realizar distintas tareas. Las profesiones antes generalizadas comenzaron a requerir especificaciones, por lo que las carreras antiguas se comienzan a volver obsoletas, y surgen otras basadas en éstas, aunque dirigidas a puntos más precisos. También han surgido estudios para trabajos que no existían antes, en ámbitos, precisamente, de la comunicación, tecnología, etcétera. Ejemplos sobran: Periodismo en el Deporte, Diseño Textil, Ingeniería en Audio o los famosos RP son sólo algunos.

Y es que las nuevas y  famosas redes sociales han abierto un sinfín de posibilidades. ¿Quién, que haya nacido en las décadas de los 60’s,  70’s, 80’s,  imaginó en algún momento que le pagarían a alguien por conseguir interacción en aplicaciones para celulares y computadoras? Aún más allá, ¿Cuántos habrán podido siquiera pensar en un concepto parecido al de un computador? Al respecto por cierto hoy algunos de nuestros adultos mayores se han atrevido a deambular por el mundo de la tecnología, aunque muchos aún no saben utilizar los programas básicos de Microsoft.

Lo cierto es que hoy, con ayuda de estas mismas redes y medios de comunicación, la mayor parte del mundo tenemos la oportunidad de estar informados al día y enterarnos de las noticias más relevantes de cada rincón del mundo en forma  instantánea. Es así como temas ecológicos, económicos y de salud han impactado de manera considerable en la forma de pensar de los millenials, haciéndolos más conscientes y responsables que sus padres, pero a la vez más demandantes. Se ha hablado mucho también acerca del efecto “Peter Pan”, por el largo periodo de tiempo que se toman para dar el paso hacia la vida adulta, independiente y con responsabilidades más grandes, y que, cuando lo hacen, ya tienen alrededor de 30 años. ¡Gran diferencia con la Generación X, que a esa edad ya tenían casa, coche, salario fijo elevado, tres hijos y hasta dos familias!

No cabe duda que estos últimos cincuenta años han demostrado que este cambiante mundo nos llevará a ver cosas sorprendentes. La adaptación a estos cambios es fundamental para todos, siempre y cuando sea de manera consciente y favorable para mejorar como seres humanos. Por más difícil que parezca, recordemos que todos hombres y mujeres, podemos entender los drásticos cambios derivados de la innovación y el desarrollo: sin miedo, adaptarnos y luchar por lo que queremos para nosotros y para los demás.
gamogui@hotmail.com