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Como las hienas…se ríe

  • Catalina Noriega

Y como las hienas, a risotadas, satisfecho de ver que la justicia será benévola con él. Javier Duarte de Ochoa se presentó tan fresco, ante un tribunal guatemalteco. Se le dieron a conocer las acusaciones de la fiscalía veracruzana, las que le parecieron “irrisorias” y aceptó, casi embelesado, que se le extradite a la brevedad.

Hasta dónde llegan estos sátrapas de porra, capaces del absoluto cinismo. El majadero exmandamás, que con su vocecilla de Chabelo -inconcebible para su tipo “boiler” o de ropero- lo mismo agraviaba a comunicadores, que a académicos, o a sus subordinados, sigue tan prepotente y soberbio, como en los tiempos de  gloria.

Huele a chamusquina: La inesperada visita de Peña Nieto, a su homólogo de Guatemala -Jimmy Morales-, provocó suspicacias. Sin un objetivo preciso, el tlatoani mexica fue a pasear por aquellos lares. O, al ver en la cárcel, a quien fue uno de sus mejores amiguetes, ¿habrá intentado suavizarle el mal rato, con la promesa de que solo se trata de un ratito?

A los “chicos dorados” del PRI, a quienes encabezaba este fatuo sinvergüenza, se les consideraba el futuro del dinosáurico partido. De presunta preparación, titulillos del extranjero y modales de niños bien, parecía que lograrían cambiar la imagen. Lo mismo el Borge (alojado en una cárcel panameña), que el consumidor de Prozac (Duarte), robaron a placer, hicieron bilimbillonaria a la familia y ni duda cabe, sacaron de la miseria a elecciones para las que al Tricolor, no le ajustaba el gasto.

Estos secretitos tercermundistas son los que se temía salieran a relucir, aunque, a ellos no se les aprehende sin el visto bueno del de mero arriba y sin previos acuerdos.

La prisión en la que se encuentra se dice que es de pesadilla. Poco parece para quien postró a la entidad, con sus innumerables redes de corrupción y llevó a los veracruzanos a una inseguridad escalofriante. Duarte merecería cualquier castigo divino y humano, aunque el terreno, está por verse.

Se quiso hacer el simpático con los de la mentada audiencia, los saludó de mano y hacía sus típicas bromitas. Comentan que toma ansiolíticos, a fin de tolerar el encierro, lo que explicaría -para algunos-la actitud relajada. Se burló de las acusaciones y le llamó fallido, al gobierno de Yunes.

Al momento respondió quien ahora comanda el estado. El perdulario en turno, hace gala de que él investigó y fundamentó las denuncias, de que conoce al dedillo los malos manejos y que le hará caer todo el peso de la ley.

Ni a cuál irle. A seis meses de su protesta, lo único importante para el panista ha sido el vengarse de Duarte. El resto, sus compromisos de enderezar las finanzas públicas y sobre todo, recuperar la seguridad, un fiasco.

Las matanzas, a la orden del día y de los dineros sustraídos, poco podrán recobrarse. Obseso del control y el Poder, instala su dinastía tiránica y su hijo será Alcalde destacado, mientras el otro engorda los bienes raíces de su árbol genealógico. Todo queda en familia.

A cada crimen, culpa a las rencillas entre mafiosos y a su fiscal, Jorge Winckler, lo tiene de tiempo completo, lidiando temas que competen a políticos opositores o en desgracia.

A Eva Cadena la desafueran, en un dos por tres y sin duda la encausarán. Del regreso de Duarte, aspira a que salgan a relucir los presuntos dineros, que le dio a la Morena de López Obrador.

Eso es lo suyo. Pisarles la cola a sus enemigos, crear rumores y así apagar sus propios escándalos. ¿Y Veracruz? Herramienta desechable para su uso personal.
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