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¿Cómo se explica la escalada de Putin? | Carlos Siula

  • Carlos Siula

PARÍS, Francia.- Acorralado por una situación económica asfixiante, el presidente ruso Vladimir Putin está convencido de que la caída de Angela Merkel y la desintegración de la Unión Europea (UE) le permitirán obtener el levantamiento de las sanciones adoptadas por Occidente por la anexión de Crimea y la injerencia del Kremlin en el conflicto de Ucrania.

La recesión de la economía rusa continuará sin duda este año después del repliegue del PIB de 3.7 por ciento en 2015. Desde que Estados Unidos y la UE adoptaron las sanciones, el rublo perdió globalmente la mitad de su valor con respecto al dólar y al euro. La inflación disminuyó de 15 por ciento a 12.9 por ciento, pero a costa de una marcada reducción del poder adquisitivo y del nivel de vida, con salarios en baja y un desempleo en fuerte aumento.

El presupuesto de 2016 fue preparado con un petróleo a 50 dólares por barril, previsión poco realista teniendo en cuenta que el precio oscila en torno de 30 dólares. Los expertos calculan que el déficit será netamente superior a 3 por ciento.

Putin puede respirar tranquilo pues tiene la deuda externa bajo control y fuertes reservas en divisas. Además, la balanza comercial sigue siendo excedentaria gracias a un aumento de las exportaciones y una drástica reducción de las importaciones, provocadas en parte por las sanciones.

Como buen judoka, Putin aprovechó el impacto de las sanciones para reforzar el sentimiento nacionalista de la opinión pública. En medio de la crisis, el Kremlin impuso el slogan de “sustitución de las importaciones”, que consiste en reemplazar los productos que se compraban en el exterior por bienes ahora fabricados en Rusia.

Los expertos, en cambio, tienen dificultades para calcular los gastos militares, que registraron un fuerte aumento en los últimos dos años. Para 2016, el presupuesto será de 40 mil 850 millones de dólares. Pero, en principio, no existen datos precisos sobre el costo de la intervención militar en Siria.

La revista especializada Jane’s Defense Weekly calculó que la actual campaña rusa en Siria le cuesta a Putin 4 millones de dólares diarios, lo que significaría mil 500 millones por año. Algunos expertos aseguran que esa estimación es demasiado optimista. Esa cifra, en todo caso, parece insignificante en comparación con los 1.2 billones de dólares anuales que la exige a Estados Unidos mantener su presencia en Irak.

La única diferencia es que un país puede mantener ese ritmo durante años y el otro enfrenta claros límites al cabo de cierto tiempo, como demostró la experiencia de la exURSS en Afganistán en los años 80.

/arm