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“Comprensión de la perspectiva de género, una manera de percibir al poder” / Lucía Raphael

  • Lucía Raphael

En este año se dan relevos que pueden ser históricos, en dos instancias fundamentales para la defensa de una verdadera democracia en nuestro país. Por un lado, el proceso de elección de una nueva o nuevo rector/a para nuestra máxima casa de estudios, la UNAM. Al mismo tiempo, el relevo de dos ministros de la SCJN. Si el ejecutivo impone agentes externos a estos ámbitos, con el fin de manipular sus rumbos, nos dejará clara su apuesta por un totalitarismo preocupante, que ni ministros, ni rectores deben permitir.

En materia de equidad y en el mejor de los mundos; imaginemos que a la cabeza de la rectoría de la UNAM (uno de los agentes más importantes de la defensa de la democracia y, posiblemente el último bastión de movilidad social con el que cuenta hoy nuestro país), queda en manos de una mujer, con probada capacidad y experiencia en el ámbito universitario. Y si, en la SCJN también logramos que sean nombradas dos ministras provenientes de la carrera judicial ¿En que consistiría el avance en materia de igualdad si las personas designadas siguen repitiendo los mismos patrones que la más tradicional de las posturas conservadoras?

Conversando con mis colegas de Académicas en Acción Critica y siguiendo el artículo que ya he citado anteriormente de Lucía Melgar: “Del poder y sus usos”, publicado en la Revista “con la a”, nos preguntamos si la lucha de un feminismo humanista y de vanguardia debe centrarse en llevar a las mujeres al poder como esta concebido hoy, sin importar si se cuenta o no con una plataforma que, como en cualquier partido defina cuales son los ideales y objetivos que una mujer, con acceso a puestos de decisión, debe seguir.¿Si su compromiso es realmente con la lucha por la igualdad de todas las mujeres? O, si la paridad tan sonada y defendida por todas, no pierde su sentido cuando la mujer en cuestión se centra únicamente en su propio desarrollo profesional, en la descarnada lucha por el poder, adoptando -como explica Melgar- posturas, actitudes y hasta vestimenta adaptada para fundirse con el poder patriarcal, cuyo cuestionamiento las llevo a estar ahí.

Llevar a los espacio de poder a un cuerpo de mujer, no es obligatoriamente defender los derechos de las mujeres, de hecho en esta tendencia a la regresión que se perfila en el mundo, sabemos que hay mujeres que utilizan los logros alcanzados “en pos de la defensa de la igualdad sustantiva” para echar para atrás los avances que el pensamiento feminista ha alcanzado. Mujeres cuyo interés centrado en el poder, luchan por mantenerlo en las manos tradicionales atacando directamente los derechos reproductivos o, llevando al centro de espacios que constitucionalmente deben ser laicos, agendas religiosas.

El punto central de toda mujer que luche por la paridad y por la igualdad debe ser, que todas las mujeres alcancen los mismos derechos que los hombres, esto implica un trabajo de fondo en el espacio político sí, pero al mismo nivel que el trabajo porla eliminación de la violencia y en contra de la privación de los derechos humanos de las mujeres. Es muy angustiante darnos cuenta que incluso las mujeres más avisadas en temas de derechos humanos, terminan muchas veces por reflexionar desde una mirada que ignora como la construcción sexo-genérica imperante determina sus propios juicios,arrebatándoles la posibilidad de cambiar las cosaspara hacer una diferencia, tanto para hombres como para mujeres. Como explica Hanah Arendt, mientras sigamos concibiendo al poder como equivalente de la violencia, seguiremos reproduciendo esos estereotipos de género que nos llevan a autodestruirnos como nación, y como especie. La apuesta debe ser pensar el poder desde otro lugar -cita Melgar- el poder “como un actuar en conjunto”; un poder más allegado a la noción de democracia, un poder desde la posibilidad de tejer redes y apostar por estrategias de resistencia frente al Leviatán hobbsiano, desde la capacidad de inventar resistencias pacificas y creativas, desarrollada a lo largo de 26 mil años de imposición patriarcal. Hemos sobrevivido por nuestra creatividad desde los márgenes, esa sea nuestra apuesta, desde el lugar en el que estemos; como explica Woolf en su “Cuarto propio”: la creatividad del cerebro de los grandes genios, viene de su capacidad de colaboración entre lo femenino y lo masculino, para crear realidades en movimiento, y no en la renuncia de la mejor parte de nosotras mismas para adecuarnos a un mundo excluyente y trunco; ese que combatimos en pos de otra manera de estar en él,para que éstenos sobreviva. Comprensión de la perspectiva de género para una manera otra de percibir el poder, esa es nuestra propuesta para las mujeres que aspiran a dicho poder. Como diría Alda Facio, nosotras lo que queremos es cambiar la receta.
Escritora e Investigadora IIJ –UNAM

learapha@gmail.com

@LUCIARAPHAEL11