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Compromiso / Pablo Marentes

  • Pablo Marentes

Los 28 gramos inauguran la estrategia de prevención de las adicciones mediante programas que anticipen el comportamiento de adolescentes y adultos que han decidido paliar las incomodidades de su existencia a través del alivio que producen los estupefacientes: las sustancias que combaten el dolor vital amortiguándolo.

Conviene recordar que son tan eficaces los estupefacientes para reducir el dolor existencial y provocar sueño reparador, que su demanda en China desató entre ese país y la Gran Bretaña, la Guerra del Opio. China fue derrotada por los estupefacientes. Y fue forzada a firmar el tratado de Nankín que la obligó a abrirse al comercio con Inglaterra a través de cinco puertos, a ceder Hong Kong y a bajar los impuestos de importación al porcentaje que le indicaron los triunfadores. Son aterradoras las fotografías de entonces. Cientos, miles de chinos, profundamente aletargados, acostados en camastros colocados en paralelo dentro de unos inmundos salones improvisados con altos polines y largos travesaños, de los que colgaban telas floreadas de mortecinos colores.

Es indispensable diseñar una estrategia para enfrentar a los productores-empaquetadores de la marihuana, ya que su cultivo y posterior comercio seguirán considerándose ilícitos.

El eficaz control de su venta no derivará de la implantación de reglamentos que pretendan restringir la producción y el comercio ilícitos. A pesar de los años que tienen las disposiciones para verificar la calidad de producción de las bebidas embriagantes, la producción adulterada no se ha evitado. Tampoco podrá eliminarse la producción ilícita de la marihuana y sus derivados. Pero sí podrá ser paliada mediante el establecimiento de controles federales, estatales y municipales relativos a su venta. El control eficaz del consumo será un menester familiar, un compromiso familiar.

La primera fase, habrá de comprometer a los miembros de la familia en la vigilancia de hijos y hermanos cuyos comportamientos revelen una tendencia potencial –no obstante lo sutil que sea–, al consumo de la marihuana en el caso de los 28 gramos. Es indispensable que el control del consumo del alcohol y de los estupefacientes se vea como una responsabilidad familiar original, como una ineludible, insoslayable obligación.

Es la eficaz organización familiar la que evitará que algún miembro joven, en plena adolescencia incómoda, insufrible, caiga en la adicción.

El Estado, en sus respectivas esferas de responsabilidad: federal, estatal y municipal, habrá de asumir el compromiso de poner a disposición de la familia del adicto potencial o real, los servicios de orientación, sicológicos o médicos para evitar que la adicción lo abrace y rescatarlo de ella. A su vez la familia habrá de comprometerse a llevar a su enfermo a la clínica que se le indique para someterlo al tratamiento que corresponda.

El grupo familiar deberá permanecer en alerta permanente para percibir cualquier indicio de adicción.  Esa es su obligación esencial. La del Estado es proveer los servicios asistenciales y hospitalarios para evitar que algún miembro de la familia caiga en la adicción o para rescatarlos de ella. Cualquier otra estrategia será ineficaz.

La ineludible etapa inmediata, es una inteligente, y por lo tanto eficaz, campaña informativa y de explicación de las responsabilidades que asumen sincrónica y complementariamente  la familia y el Estado. La primera, en alerta permanente para percibir cualquier indicio. El segundo para proveer de manera pronta y expedita, la atención terapéutica ineludible. El primer factor para un auxilio eficaz, es la familia. El Estado proveerá la adecuada atención médica de la especialidad pertinente.