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#Comunicación

  • Federico Ling Sanz

  • Federico Ling Sanz Cerrada

Quizá resulte más que evidente, pero la comunicación ha cambiado radicalmente en los últimos ocho años. Si bien no tengo el dato totalmente preciso en mi memoria, la llegada de los teléfonos inteligentes en el año 2007, 2008, cuando la compañía Apple lanzó al mercado su iPhone (primera generación) marcó el inicio de una era totalmente distinta. Recuerdo haber obtenido mi cuenta de Twitter en el año 2009 y con ello, la manera en que habríamos de seguir las noticias, de enterarnos de lo sucedido en las calles de la ciudad, o de informar en tiempo real de algún acontecimiento, cambió para siempre. Veamos algunos ejemplos: las notas de prensa que pulularon el día de ayer están llenas de simbolismos que antes, jamás hubiéramos entendido. Por ejemplo: #LordAudi. Así como se ve, ningún periódico de hace 10 años hubiera puesto un encabezado tan críptico como lo es éste. El símbolo # significa que es un tema de moda (“trending topic”) y se le antepone a las palabras para demostrar que se refieren a ese asunto en particular. El término “Lord” se le atribuye a todo aquel personaje que es expuesto en redes sociales debido a un comportamiento prepotente, soberbio, y en muchas ocasiones contrario a la ley. #LordAudi no es la excepción. ¿Cuánto tiempo tardó la comunidad cibernética en dar con el susodicho? Menos de un día. La nota se “viraliza” y ahora sabemos que el agresor tiene nombre y apellido. En conclusión: en la época de las redes sociales nadie está a salvo de ser observado por el otro.

¿Cómo afecta esto la comunicación? Totalmente. El modelo tradicional ha dejado de ser lo que conocíamos antes, y ahora la tecnología digital también sirve para moldear la realidad. Aquella idea fantasiosa del “Gran Hermano”, una visión Orwelliana sobre el panóptico que nos vigila es precisamente esto: las redes sociales. Ese es nuestro gran hermano y todos nosotros somos parte de él. Es el “Leviatán” moderno: un monstruo que se compone de todos y cada uno de nosotros, que con la espada en la mano, controla y subyuga a sus súbditos. No es que la visión sea fatídica, pero nos ilustra de manera clara nuestra realidad actual ante la comunicación digital.

Si queremos ser exitosos comunicando en la sociedad actual, tenemos que entender que los paradigmas han cambiado. No importa si somos empresarios, políticos, académicos, religiosos, etc. La comunicación como la conocíamos, ya no existe más. Es un arma poderosa; pero lo es también de dos filos. Aquellos instrumentos que sirven para combatir la injusticia, la prepotencia y la negligencia, también pueden ser herramientas de juicios sumarios, de descalificaciones y de pasividad. Si bien las redes sociales tienen una enorme función social y política, no sirven de nada si no se utilizan y conllevan a acciones concretas para resolver las cosas.

Los encabezados del día de ayer, en donde una gran cantidad de medios reportan el famoso # (“hashtag”) seguido de LordAudi me deja una idea en la cabeza: la comunicación seguirá teniendo canales diversos (muy diferentes a los usados antes), pero son algunos principios los que nunca cambian. La comunicación no verbal, la comunicación de las emociones, la cercanía del otro, la comunicación honesta y la comunicación propia, serán siempre insustituibles. Por más que las redes sociales hayan venido a modificar la forma en que utilizamos la tecnología a nuestra disposición, jamás podrán sustituir aquello que solamente depende de nosotros. Quien logre combinar ambas cosas, tendrá el secreto para la comunicación más efectiva de los tiempos de hoy. #FelizSábado
www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en Análisis Político y Medios de Información