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Con el agua al cuello

  • Gabriela Mora

Y sí, literalmente con el agua en el cuello terminaron algunos citadinos el pasado lunes ante la abrupta tormenta que a todos sorprendió: aunque cueste trabajo creer, desde a las autoridades del gobierno citadino -más ocupadas y preocupadas ya en el futuro inmediato al 2018-, hasta a los simples mortales que en decenas se vieron atrapados arriba de sus autos flotantes que paulatinamente se inundaban de aguas negras obligándolos a salir por las ventanas para escapar del olor y del riesgo de quedarse literalmente ahogados…

El caso es que el más mínimo cambio en la cotidianidad de esta CdMx nos colapsa, pero si además se trata de una lluvia fuerte, fuertísima, sin la previsión de desazolvar alcantarillas a tiempo, sin la educación para no tirar basura en las calles, sin la intención de asignar recursos para mantener el drenaje, etcétera, vastas zonas se colapsan sin que nadie asuma la gravedad del asunto, las lluvias apenas comienzan y las pérdidas ya son cuantiosas…

Pero eso sí, hoy ya hay propuestas como aquella de dotar a los policías preventivos de “rastrillos” -o algo así-, para quitar basura de las alcantarillas: suena a chiste, pero no lo es… ¿y qué tal si les dan también a los polis escoba y recogedor para que en verdad estén bien equipados ante las afrontas de las lluvias? Cambiar los toletes, pistolas y silbatos y ya está… en serio, ¿no habrá soluciones más a fondo que esta brillantísima idea?

No obstante, el tema que hoy seguirá ocupando este espacio se refiere a otros muchos que tienen ya algunas semanas “con el agua al cuello”: me refiero a las elecciones que este día se celebran en cuatro estados de la República: Coahuila, Estado de México, Nayarit y Veracruz.

Hoy el PRI, “con el agua al cuello”, sufre para alcanzar 30 por ciento de los votos en el Estado de México, sufre para mantener Coahuila y para tratar de sobrevivir, no hablamos de ganar por supuesto, en Nayarit y Veracruz y todo se lo debe principalmente a dos temas: seguridad y corrupción.

Lo cierto es que las autoridades electorales han tomando en serio su papel, la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales -Fepade-, esta vez ha preparado operativos para detectar cualquier anomalía, principalmente por aquello de la compra del voto. En días pasados, el fiscal Santiago Nieto Castillo anunció que habrá cateos a las llamadas “casas amigas” -domicilios cercanos a las casillas-, a las que -en teoría-, una vez emitido el sufragio, los electores asisten a “cobrar”, este tipo de fraude tiene cuando menos 15 años de operar y la cantidad de dinero que en ellas circula es en verdad sorprendente… Lástima que cacharon a Eva Cadena, por ejemplo…

Así las cosas, la aclamación general es de exigencia a las autoridades electorales para contar con  tendencias claras sobre los resultados y preferencias electorales este día. A decir de los expertos en la materia, la incertidumbre sobre falta de resultados -por más cerrados que sean-, genera que diversos actores aprovechen para alegar “fraudes”, “robo”, “chanchuyo” o “mano negra”, por lo que ideal será que esta misma noche la sociedad conozca quién ganó y quién perdió… De otra manera, tanto partidos, como candidatos, no se tocarán el corazón para alegar conductas dudosas en los organismos electorales cuando los resultados estén en su contra.

Concienticemos el costo  -principalmente en tiempo y dinero- que se ha dedicado al sistema democrático mexicano: hoy, como en cada proceso electoral, son varios los actores protagónicos que han retomado esta costumbre de desacreditar y descalificar desde antes el desempeño de quienes lo representan lo cual debe ser inadmisible y desgastante.

Confiemos en nuestras instituciones y que ganen los mejores para México… ¡¡¡Así sea!!!