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Con Macron no termina la amenaza

  • Salvador del Río

La ventaja con la que Emmanuel Macron obtuvo el triunfo en las elecciones de Francia, siendo amplia, presenta dos aspectos para su análisis: el 66 por ciento de los votos emitidos a favor del movimiento Asociación para la Renovación de la Política, En Marche!, fundado hace un año por Macron, aleja relativamente el espectro de la llegada de una derecha radical, entre cuyas intenciones estaba la desintegración de la Unión Europea y el arribo de un nacionalismo a ultranza; una tendencia similar a la hasta ahora sin éxito de Donald Trump en Estados Unidos y que comparten Teresa May en Inglaterra y Vladimir Putin en Rusia.

Pero el 34 por ciento de los votos emitidos en la segunda vuelta a favor de Marine Le Pen resulta preocupante. Más de la tercera parte de los votantes en Francia se inclinan por la derecha extrema, que avanza también en otras partes del mundo. Recordemos que en Estados Unidos cerca del 50 por ciento de los votos emitidos fueron a favor de Donald Trump. El llamado populismo, que a falta de otra designación no es otra cosa que una utopía retrograda, un intento del regreso al pasado, en un mundo que desde hace varios años avanza en la integración y el libre comercio de la mayor parte de los países, es una amenaza latente, según se ve en los resultados de las elecciones tanto en Estados Unidos como en Francia. Macron se convierte no solo en el presidente más joven en la historia de Francia, sino en la síntesis actual de un país, el de la Revolución, defensor de los derechos humanos, de la libertad, la igualdad y la fraternidad, que ha enarbolado como valores universales. Una Francia insumisa, a la que Macron representa, en contra de la hegemonía de los partidos tradicionales, pero en la reafirmación del rechazo a los extremismos de izquierda y de derecha, que busca terminar con el desprestigio de la clase política que se expande en el mundo entero. Emmanuel Macron representa, así, una nueva generación de políticos que sin llegar a la estridencia de extremismo alguno, cuestiona la política tradicional y propone nuevos caminos para su país y para la comunidad internacional.

¿Por qué interesa a México el desarrollo y el saldo final de las elecciones en Francia, lo mismo que nos importó el proceso político de los Estados Unidos? Igual con Europa que con el resto de América, Asia y otras regiones del mundo, nuestro país está a favor de un orden internacional en el que la colaboración, la cooperación mutua, bilateral y multilateral, tengan resultados para alcanzar el desarrollo y el bienestar para todos los países, sin discriminaciones, exclusiones ni tratos injustos.

La amenaza de un giro hacia el nacionalismo exacerbado persiste en el mundo. Desde el inicio de su Gobierno, Donald Trump ha dado pasos, por fortuna hasta ahora infructuosos, hacia un malentendido nacionalismo que imponga al resto del mundo la hegemonía de esa poderosa nación. En medio de las contradicciones y las incoherencias del Gobierno de Trump, subsisten las voces que pretenden la desintegración de acuerdos regionales como el Tratado de Libre Comercio, como igualmente pretenden el desmoronamiento de la Unión Europea que se proponía la candidata del Frente Nacional de Francia, Marine Le Pen. La amenaza no está conjurada.

Las elecciones en Francia muestran que el riesgo de un ultranacionalismo se aleja de ese importante país, el principal fundador de la Unión Europea. Pero a la vez, ante el avance de la ultraderecha en Francia como en otros países, la comunidad que comparte los valores de la interrelación y la cooperación deben estar en alerta para reforzar los mecanismos que hacen posible su avance.
Srio28@prodigy.net.mx