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Con Valor y con Verdad

  • Gustavo Rentería

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  • Decisión del Presidente

Desde hace muchos años, a través de mis espacios de radio, televisión, prensa escrita y ahora vía redes sociales, recuerdo que es una facultad constitucional del titular del Ejecutivo federal nombrar y remover libremente a sus secretarios de Estado.

Lo dice expresamente el Artículo 89, fracción II, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos: nombrar y remover libremente a los secretarios de despacho, remover agentes diplomáticos y empleados superiores de Hacienda y, nombrar y remover libremente a los demás empleados de la Unión, cuyo nombramiento o remoción no esté determinado de otro modo en la Constitución o en las leyes.

Pero es un deporte nacional, y sobre todo de mis colegas opinadores, pedir la cabeza de funcionarios. Aún creen que sus escritos, sus tweets y mensajes posteados en Facebook, presionarán al huésped de la residencia oficial de Los Pinos. Y claro, como la mayor de la veces no les hacen caso, se la pasan golpeando al jefe y al empleado, acusándolos de sordos y ciegos.

Pero en otras naciones, sí quizás más democráticas y organizadas que la nuestra, los medios y sus columnistas, conductores y reporteros están más concentrados en la obligación legal de los altos funcionarios a cumplir con sus obligaciones y tareas, en lugar de estar pidiendo que rueden sus cabezas.

Aquí gastamos mucha tinta, líneas ágata, retweets, saliva, memes, caricaturas y comentarios exigiendo que se lleve a uno y a otro al paredón, cuando el Presidente de la República es acompañado, en cualquiera de sus momentos, en crisis o sin ella, con las personas que él decide. Sí, los que él quiera, considere aptos, sus amigos, los que él desee pues.

Si hay movimientos en el Gabinete en los próximos días, será decisión del mexiquense Enrique Peña Nieto, no de las campañas mediáticas para defender o criticar a un funcionario.

El mejor ejemplo y sustento de lo que aquí expresamos es la ratificación de Alfredo Castillo, el titular de la Conade.

Con detenimiento he leído y escuchado lo que dicen los famosos cronistas mexicanos, y el mayor número de ellos, aplauden la decisión, porque argumentan que se necesita una persona como él: valiente, cercano al Presidente, que siga minando a las poderosas federaciones deportivas, que son gran negocio para sus directivos. Ya ofreció disculpas por llevar a la novia, pero nadie le ha podido comprobar que gastó dinero público para su romántico paseo.

Así creo que serán los próximos movimientos, si es que se dan antes, durante o después de la presentación del Cuarto Informe de Gobierno.

En fin, cambiemos de chip: si se quedan o se van, es decisión del Presidente. Es más, entre más sangre derramada exigen, menos movimientos se dan. ¿Acaso no ha sido así en lo que va del Sexenio?

*Periodista, editor y radiodifusor

@GustavoRentería

www.GustavoRenteria.mx