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Con Valor y Con Verdad

  • Gustavo Rentería

Gustavo Rentería

¡Es la impunidad!
El verdadero y gran mal de México es la impunidad. Los otros cánceres son consecuencia de la falta de castigo o los constantes escapes de la sanción a quien comete delitos.

Es decir la pobreza, la corrupción, el narcotráfico, la violencia, la contaminación, el analfabetismo, el desempleo, el mediocre crecimiento económico, la falta de inversiones, la falta de crédito, no los podremos erradicar, sino combatimos la impunidad.

En nuestro país solamente se denuncian 7 de cada 100 delitos; es decir 93 no se entera la autoridad. ¿Y por qué no denunciamos? Pues porque la mayoría de mexicanos asegura que es una pérdida de tiempo o de plano desconfía en sus autoridades.

De esa ridícula cifra de denuncias, solamente el 4.46 por ciento concluye en una sentencia condenatoria, en otras palabras: menos del 1 por ciento de los delitos en nuestro dolido país son castigados.

Por todo lo anterior, hay una gran desigualdad (aquí vive una de las familias más ricas del planeta y convive con la gente más pobre); por eso somos tierra fértil para los cárteles de la droga (y por si fuera poco, estamos a un lado del mercado consumidor más grande del orbe); por eso muchos quieren trabajar para algún Gobierno, ya que se sirven con la cuchara grande, es decir, usan la chequera como suya y podrán resolver el problema económico de sus siguientes generaciones. Claro, no pasa nada aquí: quien usa los recursos públicos para su beneficio no son enjuiciados, sino envidiados en ciertos sectores de la sociedad.

En el ámbito penitenciario vea usted estas cifras, respetado lector: aquí hay 20 policías por cada 100 reclusos; en los países desarrollados 47 por cada centena. De la sobre población ni hablamos. Por eso, las cárceles mexicanas son verdaderas escuelas del crimen, donde mandan los capos, y trabajan como sus empleados los supuestos carceleros. Y claro, por eso se explican las fugas nuestras de todos los días.

En fin, la impunidad maldita alimenta la corrupción, acrecienta la inseguridad y genera más violencia. Mientras no bajemos -entre todos- los índices de impunidad, no habrá más desarrollo económico. Mientras no lancemos el mensaje internacional de que en México trabajamos ya en el combate a la impunidad, no llegarán las ansiadas inversiones para crear más empleos.
¡Es la impunidad!

Con Valor y Con Verdad.-El triunfo de Cabeza de Vaca, coinciden muchos amigos de Tamaulipas, es la gran oportunidad para desterrar la violencia y la desesperanza. Así llegarían más inversiones y se crearían más empleos. Más allá de que él milite en el PAN y el titular del Ejecutivo en el PRI, las fuerzas armadas y en particular La Marina, tendrán que limpiar esa bendita tierra ya. Otros amigos, mis vecinos aquí, nacidos en la frontera, quieren ir a ver a la abuela, la única que se quedó. ¡Ojalá se tranquilicen las cosas con Francisco Javier, lo merecemos todos!

*Periodista, editor y radiodifusor

@GustavoRenteria                   www.GustavoRenteria.mx