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Conmovedora historia que hay que ver

  • Entre Piernas y Telones : Hugo Hernández

 

Sylvia es una perra. Sí, lo es. Con sus cuatro patas, su esponjosa cola, incluso sus pulgas y su inquieto hocico que no para de hablar… sí, leyó usted bien. Sylvia es una perra que habla y protagoniza la puesta en escena que lleva su nombre y que martes a martes conmueve a todo el público en La teatrería, donde hace temporada durante agosto y septiembre.

Escrita por A.R. Gurney, Sylvia llega a México de mano de la inquieta Cecilia Arias, a quien conocemos como integrante del elenco de varios musicales. Hoy, la vemos como una muy solvente actriz dando vida a este animal que verbalmente nos hace saber lo que piensa, lo que siente, lo que quiere, lo que no le gusta, y que pocos nos imaginamos, pues muchos creemos que los perros están ahí un poco como adorno, sin hacer nada más que esperar que sus ‘dueños’ los saquen a pasear.

No he visto Mascotas, la película, pero me imagino por los promocionales que habla un poco del mundo de esos animales de compañía, todo lo que hacen cuando los seres humanos no están ahí para verlos; algo que ya sentimos con los juguetes, gracias a las maravillosas Toy Story.

Menciono esto porque Sylvia no trata de esto. Ella establece comunicación con su amo, su dios como lo llama ella, y habla, se entienden, platican. Se preguntan y se responden. Todo ello gracias a la magia del teatro que todo lo posibilita.

No se trata, tampoco, de un perro que habla y convierte en rico a su dueño. No, es un animal que se comunica con las personas en su entorno, para hacerles saber lo que piensa y lo que siente.

Es una trama sencilla, común, pero no por ello simplona. Un hombre harto de todo recoge a una perra en la calle, y ahí empieza el cambio en su vida.

Se trata de una buena metáfora de esos seres, momentos, situaciones, libros, acciones, hechos que llegan un día a nuestra vida y la impactan, pero para que eso sea posible tenemos que escucharla. Es por ello que nada más obvio y al mismo tiempo extraño que poner a un perro a hablar. Ellos siempre están ahí, se comunican, nos dicen cosas, pero a veces, casi siempre, no los escuchamos.

Bravo a toda la compañía: Cecilia Arias, Paola Gómez, Beto Torres y Rubén Branco (actores); Rafa Maza (traducción y adaptación); José Sampedro (dirección escénica); y sobre todo a  Fran Escárcega, productor ejecutivo de esta puesta en escena que divierte, emociona, conmueve, enseña al público.