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Consideraciones

  • Aarón Irizar López

La importancia del libro y la lectura

El pasado 23 de abril se celebró el “Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor”; en su mensaje, la directora general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), destacó que la conmemoración se centra en el poder de los libros para fomentar la creatividad y promover el diálogo entre las mujeres y los hombres de todas las culturas.

Un libro como tradicionalmente lo conocemos, es una obra impresa, manuscrita, ilustrada o pintada en hojas de papel, pergamino u otro material; encuadernada, que aborda cualquier tópico. De acuerdo a la UNESCO, se considera libro cuando posee 49 páginas o más.

En la actualidad la definición de libro se ha ampliado, pues ya no se circunscribe únicamente a la obra impresa. También se refiere a los nuevos formatos digitales, al internet, a los libros electrónicos (conocidos como e-book), e incluso a los audiolibros.

Lo importante es que, a través de un libro, en cualquiera de sus formatos y modalidades, podemos practicar la lectura, que es una de las vías de acceso al conocimiento, a la recreación, a la ciencia y a la cultura.

La lectura está implícita en casi todas las ocupaciones y labores de nuestra vida cotidiana. Pero, además, a través de ella activamos nuestra mente y fortalecemos nuestro espíritu; fluye nuestra imaginación y creatividad, vivimos otras experiencias; nuestro vocabulario se acrecenta; aprendemos a escuchar; se enriquece nuestra expresión oral y escrita.

La lectura y la escritura están íntimamente relacionados con el aumento de la reserva cognitiva. Con su práctica, el cerebro genera mayor capacidad para compensar el daño causado por ciertas patologías, como las que provocan la pérdida de memoria. Además, el leer puede ayudar a reducir el nivel de estrés, que es el origen de muchas afecciones.

No obstante, sus ventajas y beneficios, los mexicanos aún leemos poco. Basta hacer mención de los resultados de la Encuesta Nacional de Lectura y Escritura 2015 realizada por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), que señala que nuestro promedio es de 5.3 libros al año -incluidos formatos impresos y digitales-, de los cuales 3.5 son leídos por gusto y 1.8 por necesidad.

Un dato más reciente es el que dio a conocer el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) sobre el cuarto levantamiento del Módulo sobre Lectura (Molec) que realizó en los primeros 20 días de febrero de 2016, que arrojó como resultado que los mexicanos leímos en promedio 3.8 libros en el año anterior, con un tiempo de lectura continua de 38 minutos.

Estamos por debajo de los 5.4 libros que al año se leen en Chile, y casi a la par de los que se leen en promedio en Argentina, Colombia y Brasil, de acuerdo al Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc).

Necesitamos unir esfuerzos para continuar impulsando el trabajo editorial de calidad y de fomentar el gusto por la lectura en nuestros niños, jóvenes y adultos. En ese sentido, tenemos que trabajar para fortalecer los mecanismos de coordinación interinstitucional, la vinculación con los sectores social y privado, y sobre todo hacer aún más accesible el libro para que la lectura se convierta en un hábito en todo el territorio nacional.

* Senador de la República por el Estado de Sinaloa.

Twitter: @AaronIrizar

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