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Consideraciones

  • Aarón Irizar López

  • Aarón Irízar López
  • Trabajo y agenda legislativos

El Congreso de la Unión es una institución que a lo largo de la presente administración ha dado resultados a la sociedad. Un porcentaje importante de las iniciativas que analiza, se convierten en ley. Las Legislaturas LXII y LXIII hemos aprobado 24 reformas a la Constitución y cambios a más de 700 legislaciones secundarias. Ninguna iniciativa enviada por el Poder Ejecutivo ha sido vetada por el Congreso, un hecho histórico. Los legisladores hemos demostrado estar a la altura de los retos que enfrenta México, más allá de las naturales diferencias políticas, hemos privilegiado los acuerdos para construir un mejor México.

El Congreso de la Unión no es un ente estático, todo lo contrario, siempre está en continuo movimiento. Donde hay un importante trabajo en comisiones, mismas que se reúnen periódicamente, siempre hay debate sobre los temas nacionales y los coordinadores de las bancadas se encuentran negociando todos los días la agenda de pendientes. El Poder Legislativo mexicano, no tengo la menor duda, cumple con los principios que la Constitución le otorga: legislar, representar, fiscalizar y gestionar.

El pasado jueves inició un nuevo periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Unión, donde cada uno de los grupos parlamentarios hemos dejado claro hacia dónde dirigiremos nuestros esfuerzos. Desde mi punto de vista la agenda legislativa del actual periodo ordinario de sesiones, debe concentrarse en tres bloques fundamentales.

Primero. Analizar y aprobar el paquete económico, mismo que debe estar a la altura de los retos que el entorno mundial presenta en estos momentos.

Segundo. Aprobar el segundo paquete de reformas en materia anticorrupción, que incluye candados a la legislación en materia de contrataciones público-privadas, así como de obras públicas y servicios relacionados. También la aprobación de reformas en materia de transparencia y la ratificación del Fiscal Anticorrupción y el Secretario de la Función Pública.

Tercero. Fortalecer el marco jurídico en la protección de los derechos humanos. Esto implica la revisión de las leyes de atención a víctimas, desaparición forzada de personas, trata de personas, contra la tortura y la revisión de la Reforma Constitucional en materia de arraigo y testigos protegidos. Un debate que no puede ser ignorado por los legisladores, más aún, cuando el Estado mexicano atraviesa por una crisis de legitimidad a nivel internacional en la materia.

Se que en una democracia es difícil que todas las fuerzas coincidamos en todo, sin embargo, la pluralidad es parte de su riqueza, con la mejor actitud constructiva a través del dialogo. En ello debe ir nuestro compromiso más allá de las ideologías, donde lo primero es honrar el compromiso de sacar adelante lo que más interesa a los mexicanos: su bienestar y el de sus familias.

* Senador de la República por el Estado de Sinaloa.

Twitter: @AaronIrizar

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