imagotipo

Consideraciones

  • Aarón Irizar López

  • Aarón Irízar López
  • México, de la mano con sus empresarias

 

Las mujeres históricamente fueron identificadas en labores productivas de la esfera privada, aquellas del hogar dedicadas al desarrollo de la familia, tales como la maternidad y la crianza, por estas razones hacia el siglo XX su actividad empresarial se llevó a cabo, principalmente, en la preparación y servicio de alimentos; fabricación y cuidado de ropa, así como en servicios de educación, obstetricia y enfermería, un gran ejemplo de ello es Clarissa Harlowe Barton, fundadora de la Cruz Roja en la Unión Americana o, Luz González Cosío de López, quien inspirada en el trabajo médico de su esposo, conformó la primera brigada de auxilio con el emblema de la Cruz Roja en 1909, lo cual provocó el reconocimiento del General Porfirio Díaz, quien expidió el decreto presidencial No. 401 para oficializar a la Cruz Roja Mexicana.

En el ámbito internacional, desde 1860 comenzaron a registrarse mujeres estudiando profesiones que antes eran vedadas para su género como la abogacía, sin embargo, en 1920 con los movimientos sufragistas arrancó un proceso de liberalización mundial de sus derechos políticos, interviniendo cada vez más en la toma de decisiones de las instituciones públicas y privadas.

Actualmente, estamos convencidos de que la participación femenina multiplica la productividad en las empresas; genera sensibilidad y conciencia en los asuntos de Estado, por eso su inclusión no puede limitarse a un aspecto paritario electoral, debemos ir a fondo para extender su intervención en la iniciativa privada, en los cargos de dirección, en las áreas ejecutivas y en el desarrollo de proyectos, así como una decidida presencia en los consejos de administración empresariales.

Llama la atención que, de acuerdo con el estudio “Catalizadores: la pirámide de las mujeres en las 500 empresas de Standard & Poor´s” publicado en julio de este año, se advierte que solo el 4.4 por ciento son Directoras Ejecutivas -CEO por sus siglas en inglés- y las encontramos en importantes negocios transnacionales como General Motors, Xerox, Oracle, Yahoo, PepsiCo y Hewlett Packard, entre otras, aunque solamente un 19.9 por ciento logra un lugar en el Consejo de Administración, mientras que, en los mandos medios el vector es inverso, pues el porcentaje crece hasta el 34.4 por ciento.

Tenemos que hacer más por impulsar este gran esfuerzo de liderazgo, recordemos que estamos convocados por los Objetivos para el Desarrollo Sostenible a “Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas”, por lo tanto, desde el ámbito legislativo habremos de hacer una revisión profunda sobre las leyes que incidan en la iniciativa privada (IP), para incentivar la suma de más mujeres, no solamente a las áreas operativas, sino a los espacios de decisión, como ya ocurrió en la esfera gubernamental.

A manera de ejemplo, comparto el caso de Japón, cuya cultura podría significar un reto mayor para el empoderamiento femenino en las empresas privadas, pero desde 2014 el Primer Ministro, Shinzo Abe, propuso como meta incrementar el porcentaje femenino en cargos directivos de la iniciativa privada a más del 30 por ciento en el 2020.

Es oportuno resaltar que, en los países con economías poderosas, esto no es una novedad, ni una concesión discrecional, pues Japón fue el último país en incorporar acciones para incrementar la diversidad de géneros en el mundo corporativo, antes lo hicieron Bélgica, Alemania, Francia, Italia, Noruega y España, entre otros de la Unión Europea.

El caso de los Estados Unidos de América es diferente, no optaron por la imposición de cuotas de género para la iniciativa privada, sino que las empresas están convocadas a observar las reglas de equidad en los Consejos de Administración propuestas por la Securities and Exchange Commission, -instancia encargada de proteger a los inversionistas y las empresas en los mercados de valores- para hacer pública la información relativa a las acciones corporativas en favor de la diversidad de género.

Como se advierte hay modelos diferentes, lo cierto es que estamos a tiempo de conjuntar esfuerzos con la IP y sus organizaciones patronales para tener un diagnóstico amplio sobre esta materia. México va en el camino correcto, ya en el 2015 el antes llamado Consejo Mexicano de Hombres de Negocios dio un giro -al incluir a Blanca Treviño, Directora General de Softtek- para convertirse en Consejo Mexicano de Negocios, eliminando la palabra “hombres” en este importante organismo empresarial; toca ahora al Poder Legislativo corresponder con los cambios legislativo que refuercen la inclusión y diversidad de género en el mundo empresarial.

* Senador de la República por el

Estado de Sinaloa

Twitter: @AaronIrizar

https://www.facebook.com/aaron.irizarlopez