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Consideraciones

  • Aarón Irizar López

Situación de la economía mexicana

En un contexto económico internacional adverso, caracterizado aún por una alta volatilidad en los mercados financieros, un menor ritmo de crecimiento global, la caída adicional en los precios de las materias primas, particularmente el precio del petróleo y la incertidumbre en el alza de tasas de interés por parte de la Reserva Federal en Estados Unidos, la economía mexicana está dando muestras de estabilidad y fortaleza.

Para dimensionar lo anterior, basta mencionar solo algunos de los principales logros económicos obtenidos en lo que va de la Administración, los cuales han sido posibles gracias a la política económica responsable implementada por el Gobierno de la República, así como a las reformas estructurales que ya se están materializando en beneficios tangibles para la población.

El crecimiento de la economía es favorable. De acuerdo con el Inegi, durante el primer trimestre de 2016, el PIB aumentó 2.8 por ciento en términos reales, tasa mayor a la del mismo periodo de 2015, a la de todo el año pasado y a la del último trimestre del mismo año.

Estamos creciendo a un ritmo por arriba de la mayoría de los países desarrollados, mientras que nuestro principal socio comercial (Estados Unidos) ha mostrado menor dinamismo y se prevé que las economías más importantes de América Latina, como Brasil y Argentina, que actualmente experimentan una contracción.

Como he señalado en otros artículos, el motor del crecimiento es, principalmente, el mercado interno, impulsado por la inversión y el consumo privado. En abril pasado, las ventas en tiendas iguales tuvieron un crecimiento real del 7.4 por ciento, el mayor dato desde noviembre del 2011, mientras que las ventas de automóviles lo hicieron en 24.9 por ciento, la cifra más alta observada para abril desde 2002.

Un resultado fundamental por lo que significa en términos del bienestar de los mexicanos, es la creación de empleo. En lo que va del actual sexenio, el promedio de crecimiento de empleo anual ha sido del 3.8 por ciento, generándose al cierre del pasado mes de abril más de dos millones de empleos formales, la mayor cantidad para un periodo igual de cualquier administración federal.

Ello se ha traducido en un decremento de las tasas de desocupación e informalidad de 3.7 por ciento y 3.2 por ciento, respectivamente, al cierre de abril.

Por otro lado, la inflación se encuentra en mínimos históricos, de solo 2.54 por ciento en abril pasado, un nivel mínimo histórico, y esto, sin duda, es reflejo del manejo responsable de la política monetaria por parte de Banco de México.

El crecimiento de la economía nacional, el fortalecimiento del mercado interno, del empleo y la inversión, y las bajas tasas de inflación, que nos distinguen de otras economías del mundo, son fortalezas que han permitido generar condiciones de confianza para los inversionistas y sujetos de créditos por las agencias internacionales.

Durante los tres primeros meses del año, la Inversión Extranjera Directa ascendió a 7 mil 896 millones de dólares, cifra histórica para un primer trimestre desde que se tiene registro, hace 17 años.

Cabe destacar la ampliación de la línea de crédito flexible del Fondo Monetario Internacional, de 67 mil a 88 mil millones de dólares, medida que muestra la confianza de los organismos financieros internacionales a los fundamentos económicos, dotando a la economía de un instrumento primordial para hacer frente a los riesgos y choques financieros provenientes del exterior.

Sin duda, ello coadyuvará a una mayor estabilidad y fortaleza de la economía mexicana, así como a un mejoramiento sistemático del bolsillo de la población.

* Senador de la República por el Estado de Sinaloa.
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