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Consolidar el estado de derecho en la UNAM / Horizonte Económico / David Colmenares Páramo

  • David Colmenares

Nos enteramos por la prensa de las atrocidades que han hecho los supuestos anarquistas que desde hace muchos años se apoderaron del Auditorio Justo Sierra -o Che Guevara- de la Facultad de Filosofía de la UNAM. Años han pasado y sigue siendo un espacio dominado por gente que no tiene que ver con la Universidad, que no son estudiantes, menos de la Facultad de Filosofía, pero que sí han agredido a estudiantes de la misma, como se desprende del “líder” detenido la semana pasada que provocó vandalismo en la institución, vandalismo ejercido por gente dedicada a actividades delictivas, lo que no se puede seguir tolerando.

La comunidad universitaria se ha pronunciado al respecto y es necesario que la UNAM y las autoridades judiciales de la Ciudad de México recuperen ese espacio, que le den vigencia al estado de derecho en la Universidad más importante de este país.

Cualquier acción que emprendan será bien recibida por los universitarios; alguien tendrá que pagar la agresión a personal de la misma la semana pasada, así como la destrucción de bienes de la institución, como fue el caso de un vehículo de seguridad.

El senador Miguel Barbosa acaba de declarar cómo en 1963 la UNESCO declaró a este Auditorio como Patrimonio Cultural de la Humanidad, que ha sido sede de conciertos de la Filarmónica de la UNAM; ahí impartieron conferencias magistrales personajes de la cultura y de la investigación como Octavio Paz, José Saramago y Pablo Neruda -Premios Nobel de Literatura-, José Revueltas, Don Pablo González Casanova -exrector de la UNAM- autor del libro “La Democracia en México”, Adolfo Sánchez Vázquez, etcétera…

No se viola la autonomía de la UNAM si se entra de manera concertada con las autoridades universitarias a rescatar ese espacio que no es patrimonio de nadie, menos de unos cuantos delincuentes.

Cada vez son menos en la UNAM las acciones intolerantes; recuerdo, por ejemplo, cuando un grupo de la Facultad de Economía, conocido en ese entonces como los vándalos, inundó el auditorio Narciso Bassols -anexo de la escuela-, para evitar el reconocimiento a un exmaestro destacado, creo era el Ingeniero Jorge Tamayo, padre de quien fuera Presidente del Colegio Nacional de Economistas, Jorge Tamayo, y pionero en el tema de geografía económica. Lo mismo llegó a pasar con otros personajes, funcionarios públicos, quienes fueron impedidos de participar en eventos en ese espacio. Hoy ya se superó lo anterior, ya no está la Facultad en los tiempos que alguien llamó “del soviet supremo”, cuando los estudiantes pedían cambio de profesor por su intención de hacer exámenes.

La UNAM tiene espacios espléndidos con alto valor histórico como es el caso del Auditorio de la Facultad de Filosofía que hoy nos ocupa; ahí está el Antiguo Colegio de San Ildefonso, donde tuve oportunidad de estudiar la preparatoria, con salones magistrales como el Auditorio Simón Bolívar, el Generalito, el aula Justo Sierra, los murales en sus patios. Hoy inmueble dedicado a actividades culturales.

En los últimos tiempos ha habido estupendos rectores, los últimos médicos, y la han hecho bien -yo soy economista-, y hoy es interesante que el Secretario General sea Leonardo Lomelí, joven exdirector de la Facultad de Economía. Buena combinación. Recordemos que con el Dr. De la Fuente y con el Dr. Narro estuvieron Armando Labra y Enrique del Val.

En fin, la UNAM no se merece estar ocupada por nadie y menos por grupos ajenos a la misma. Es el momento e recuperar ese espacio y no nos equivoquemos, la impunidad de estos grupos no debe ser mantenido con el pretexto de que la autoridad viola la autonomía; los que la violan son ellos.
brunodavidpau@yahoo.comn.mx