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Constitución para la Ciudad de México / María de Lourdes Domínguez

  • María de Lourdes Domínguez

El pasado 18 de abril dieron inicio las campañas para elegir los constituyentes que participarán en la redacción de la Constitución para el recién creado Estado “Ciudad de México”, gran reto que debe llevarse a cabo con una responsabilidad enorme.

La Asamblea Constituyente se formará por 100 integrantes; 14 senadores y 14 diputados serán designados por sus respectivas cámaras, seis ciudadanos los nombrará el Presidente de la República, seis más el jefe de Gobierno de la Ciudad de México y los 60 restantes serán electos.

La elaboración de una constitución implica el contar con conocimientos amplios en esta materia, en México se cuenta con destacados especialistas en materia constitucional basta con voltear la mirada a las universidades, catedráticos y juristas que definitivamente debieran considerarse en esta actividad asesorando y acompañando los constitucionalistas en este proceso y no dejar solo a criterios políticos la integración de un documento de tal envestidura.

Una constitución es la ley superior del Estado, son las normas que regulan el poder, el sistema, su integración, la unidad política del mismo. Son los valores y principios fundamentales de un pueblo y debe integrar no solo los derechos logrados históricamente, sino regular la vida diaria de una urbe con la magnitud de la Ciudad de México y además contener la visión de desarrollo a mediano y largo plazo.

El armonizar y conciliar la Constitución de este nuevo Estado con la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, pudiera considerarse tarea no tan ardua, sin embargo, el reto es contar con un documento vivo, que la sociedad la haga suya, se la apropie y se legitime, que cree un ambiente social favorable, que los derechos fundamentales se protejan de forma real, que no quede en letra muerta.

Hay temas fundamentales que deben considerarse como son las garantías individuales, los derechos humanos, el derecho a la educación es un tema central, recordemos que en la Ciudad de México es el lugar en donde no solo se concentra el mayor número de escuelas, es también donde de todo el país llegan los estudiantes para cursar sus estudios, por lo que la defensa de la escuela gratuita laica y obligatoria es fundamental pues afecta a todo el país.

Problemáticas muy específicas deben analizarse y consagrarse como derechos fundamentales, no solo con agua de calidad es elemental, sino todos los servicios. El libre tránsito implica regular los plantones y manifestaciones.

El hecho de que se considere como un nuevo Estado, la capital no deja de ser el asentamiento de los poderes federales, el centro de la economía, la ciudad con mayor población, el lugar en México donde las personas buscan mejores oportunidades requiriéndose con ello mayor número de empleos, vivienda, transporte, servicios; es una gran urbe que requiere una planeación fundamentada en una normatividad clara y precisa que regule realmente, pero sobre todo que se opere, respete y se cumpla.

La fundamentalidad, como característica de una constitución, implica que de manera general se especifiquen las reglas de convivencia social, sin embargo, la complejidad del nuevo Estado exige por el principio de seguridad jurídica, una puntualización clara de la competencia de responsabilidades y separación de funciones por ser sede de poderes federales.

El mayor reto es el alto grado de legitimidad que exige la nueva constitución, pues el construirla sin que se concilien las diferentes voluntades de los actores sociales, implicará que se impugne y no se respete.