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Constitución y soberanía…, nacional, mental y corporal

  • Mujeres en busca de sexo / Celia Gomez Ramos

Resulta que quien redactara la doctrina Carranza -que contempla los principios de soberanía y política exterior plasmados en el artículo 89 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos-, fue una mujer; no obstante no figurara entre aquellos -solo varones- que participaron con nombre y apellido en el Congreso Constituyente que llevó a buen puerto la Constitución de 1917.

Un constituyente por cada 60 mil habitantes, lo que sumó en aquél entonces: 219. Claro, ahora no quiero ni pensarlo, porque se les podría ocurrir que existan más legisladores si la proporción continuara(2166, con o sin constituyente).

Patricia Galeana, directora del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), dijo el pasado Día de la Mujer, que poco se sabe sobre la intervención de Hermila Galindo Acosta en la redacción de la Carta Magna e incluso destaca que en los libros de texto no aparece ninguna referencia a ella. Lo que ha permeado, es el haber sido la primera mujer que buscó una diputación, aunque no la hubiese logrado. Su historia es fascinante…

La Constitución de 1857, en su título II, ya hablaba de soberanía nacional ciertamente, sin embargo, desde 1823 operaba la doctrina Monroe, que establecía que cualquier intervención europea en América Latina sería vista como un acto de agresión que requeriría la intervención de Estados Unidos. Ejerciendo ese país, un protectorado no solicitado. Por si fuera poco, si había algún conflicto con algún europeo en tierra mexicana, por decir algo, el Gobierno de aquél país solicitaba la intervención de Estados Unidos para solucionarlo; no se dirigía directamente a nosotros. ¿Suena demasiado ajeno?

Pues el caso es que Hermila Galindo, joven duranguense, nacida a fines del siglo XIX (1886, de acuerdo a información de su biógrafa, la historiadora Rosa María Valles Ruiz), estudió una carrera corta, era maestra de taquimecanografía y tenía el don de la palabra. La descubrieron pronto, cuando transcribió instantáneamente un discurso político y pudo reproducirse. A partir de ahí, su carrera fue ascendente. Comenzó a participar en clubes antirreleccionistas, apoyando a Madero. Cuando llegan los constitucionalistas, al entrar el primer jefe Venustiano Carranza, es una de las oradoras que le da la bienvenida y “lo insta a seguir el camino de Benito Juárez, de intransigencia y abnegación como única vía para salvar a la Patria”. Carranza se percata de sus habilidades y la invita como secretaria particular. Así, al formarse el Congreso Constituyente en 1916, ella se encarga de redactar la Doctrina Carranza, que desconoce la doctrina Monroe. La doctrina Carranza, expone que todas las naciones son iguales ante el Derecho y deben respetar mutua y escrupulosamente sus instituciones, sus Leyes y su soberanía, sometiéndolas estrictamente y sin excepciones al principio universal de no intervención. También señala que ningún extranjero es superior, y que todos son iguales ante la soberanía del Estado en que se encuentren. Romper la doctrina de extraterritorialidad era fundamental para Carranza.

No es cuestión menor, ni casual, me parece, que haya sido una mujer quien haya redactado la doctrina Carranza, independientemente de todas las luchas que Hermila Galindo Acosta dio para lograr la participación femenina, la educación sexual, además de su trabajo periodístico e intelectual en el semanario La mujer moderna que fundó y dirigió… También presentó una iniciativa con firmas de otras mujeres para solicitar al Constituyente de 1917, diera el derecho al voto a la mujer, lo que se denegó. Se logró 36 años después (1953).

Su paso por la historia nacional es fundamental. Y destacó que no es cosa menor que una mujer abandere la soberanía, porque si bien ha sido un tema que interesa al varón, a la mujer le interesa por sobre todas las cosas: la de su Nación, como principio fundamental; la de ser ciudadana, en seguida;que se une sin duda a la de su mente y con ella, ganada a pulso y paso a paso, la total sobre su cuerpo.

Por si fuera poco, no está de más traer a cuento la Doctrina Carranza, más vigente que nunca, y nuestra Constitución, para hacernos respetar.

Podemos comenzar y aprovechar para dejar fuera la intromisión de Estados Unidos (el problema nunca es con los pueblos, sino con los gobiernos), y decir adiós a todos los que hacen labores de inteligencia en México, que vienen de aquel país.
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