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Constituyentes o madereros / Numerados / Camilo Kawage

  • Camilo Kawage

1.- A los que antes se llamaba sospechosos de alguna conducta ilícita, hoy se les denomina persona de interés. A los que eran delincuentes ahora se les respetan sus derechos humanos y se les dice presunto responsable del delito que se trate; ya no están detenidos o en la cárcel, sino vinculados a proceso. Con tanto preciosismo en el tratamiento, a los criminales dentro de poco se les invitará a pasar a la sala, con té y pastas y conversar ligeramente sobre sus atrocidades. En eso estábamos cuando hace unos días dos partidos políticos principales salieron con la solución a todos sus problemas éticos, para que sea la Procuraduría General de la República quien apruebe a los candidatos a cargos de elección popular.

2.- Como si la PGR no tuviera otra cosa que hacer, los brillantes líderes del PAN y del PRD le endilgan ahora la facultad –que desde luego no tiene- de aprobar o no a sus postulantes. Se les tergiversó que justamente para esa tarea existen las estructuras municipales, distritales, estatales y federal de los partidos políticos, y para eso están los aspirantes a ser elegidos: para que por el conocimiento, la fama pública y el trabajo que acrediten entre sus comitentes puedan merecer ser postulados a la honra y el compromiso de ser servidores públicos votados por la sociedad a la que se deben. Si los comités municipales no saben de ellos, que la PGR diga si pueden ir o no. Qué tal.

3.- Para el caso, y de consuno con el tema que originó esa sabia solución, la Procuraduría debe entonces revisar y, en su caso, aprobar a los actores y actrices para que antes de pisar un escenario quede certificado que no tienen trato con los criminales más buscados, que los anden engatusando con sus encantos y les saquen para el tequila y la película. Sin embargo el tema no es nuevo; cuando metieron en la Cámara de Diputados a un prófugo en la cajuela de un coche y lo alojaron en la oficina del constituyente Alejandro Encinas hasta que adquiriera fuero, pasó igual.

4.- Y es que con tanto constituyente, vamos a tener que erigir más estados de la República para que ensayen. Destacadas personalidades ha designado el jefe de gobierno para participar en un ejercicio del que varios de ellos tienen una idea muy menor. Junto a reconocidos juristas expertos en Derecho Constitucional, saltan algunos nombres a los que una constitución moderna, humana, progresista, de avanzada y todos los adjetivos que le han sido previamente colocados, no han de entender mucho. Es de esperarse que las figuras que ahí constan cumplan su papel y dejen trabajar a los que conocen de la materia: basta con que le den una leída a la Ley Fundamental.

5.- De gran utilidad para el diseño de la ley que regirá a la Ciudad de México es que sus redactores tengan presente la Constitución General de la República, una de las más liberales, incluyentes y modernas del mundo, que ha sido precursora y ejemplo para numerosos países. Se decía que el Papa Juan XXIII tenía sobre su mesa de trabajo dos libros, su Encíclica Mater et Magistra, y la Constitución de México. Tienen la oportunidad magnífica de protagonizar un episodio histórico de México y su Pacto Federal, o simplemente la de salir en la tele unos minutos; de ser Constituyentes, o Madereros, como antes se llamaba la calle.

6.- En sus partes orgánica y dogmática, los redactores de la Carta de la Ciudad de México deberán tener extremo cuidado, y escribir una ley que les pueda merecer la trascendencia de la tarea que tienen. Aquí no se permiten apuestas ni experimentos.

camilo@kawage.com