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Contraviento / Bazar de la Cultura / Juan Amael Vizzuet Olvera

  • Bazar de la cultura: Juan Amael Vizzuette Olvera

-Contraviento: cine en comunidad

Con el entusiasmo de los precursores del cine, aquéllos que con una cámara, algunos carretes de celuloide y la calle como escenario rodaban sus películas, los integrantes del taller “Cinebruto: la potencia e innovación del cine comunitario”, que el año pasado impartió el cineasta bonaerense José Celestino Campusano, rodaron su primera obra, en forma colectiva, para presentarla en Distrital 2016.

La acción se desarrolla en el tianguis de Tepito, en el mercado de Granaditas, a bordo de los microbuses y en las calles del Centro capitalino, donde el estudiante Roberto anda en busca de un vagabundo-poeta que trae a la memoria a aquel Pito Pérez, andariego bohemio de los caminos michoacanos.

José Celestino Campusano, autor de “El Perro Molina” (Argentina, 2014), comenta esta producción independiente: “‘Contraviento’ está hecha justamente a partir de un taller que se llevó a cabo en el marco del festival Distrital a mediados de año y ahora vemos el resultado; he impartido muchos talleres en el mundo, pero ésta es la primera vez que un colectivo termina construyendo un audiovisual”.

– Cine desde la base

“Contraviento” es una obra colectiva, como lo explica el entrevistado: “Se logra en función de ciertos principios, como por ejemplo que la historia fue elegida en forma asamblearia; había varias historias y ésta fue la que la mayoría eligió, todo por consenso. Por supuesto que está la decisión del director, pero me refiero a que el nivel de aporte es constante. No es una cuestión piramidal, que yo creo que a través de lo piramidal en el arte muchas veces no se consiguen buenos resultados”.

El realizador considera que el cine fue en sus comienzos un arte comunitario: “Después pasó a manos de las corporaciones, y es que de hecho el cine sirve para despertar o sirve para adormecer. Cuando adormece por qué y cuando despierta por qué; en realidad yo creo que necesitamos una sociedad despierta, entonces es bueno para mí filmar un cine cooperativo, antropológico, comunitario, pero siempre con una neta mirada autocrítica, porque si no, con el mismo guión, la misma producción y la misma cámara, podemos hacer costumbrismo o podemos hacer un cine grotesco. En el caso nuestro proponemos que se trabaje en función de un cine autocrítico, porque tal vez a partir de ahí, justamente, consigamos una lectura de nosotros mismos que no sea la mejor y viéndonos podremos entender qué estamos haciendo mal. Todo en función de dejar una mejor sociedad para los que vienen”. El director bonaerense agrega: “Ahora, si simplemente nos estamos entreteniendo con ruidos, disparos y sexo, creo que la sociedad que vamos a dejar no es muy favorable”.

– El barrio en la pantalla

En la película aparecen muchos personajes que cotidianamente se ganan la vida en el pequeño comercio. Los realizadores interactuaron con esta gente del barrio para el rodaje, como lo expone campusano: “La película está totalmente empatada con el momento de la vida. Estos personajes son de ahí, son tal como se muestran, y yo creo que cualquiera de los directores de arte y demás trata siempre de segmentar la realidad, así que el verdadero paisaje humano permanece oculto, esto es muy raro, porque el cine, en vez de ser una herramienta para mostrar, pasa a ser una herramienta para ocultar. Comentaba que he visto muchas películas peruanas, pero no veía al peruano en las películas peruanas, veía rostros muy españoles. Felizmente en este festival vi ‘Videofilia’ que es una película donde se puede ver al verdadero peruano, con las licencias y los vicios y las creencias de un verdadero peruano. Está
fabuloso”.

José Campusano añade: “Ese paisaje humano somos nosotros, y cuando una herramienta tan poderosa como el cine oculta, ¿por qué oculta? En Argentina nos pasa exactamente lo mismo, en Argentina hemos tenido una camada de actores de ojos celestes; en Argentina el setenta por ciento de la población es mestiza, yo soy mestizo, desciendo de aborígenes. Ahora, ¿por qué tenemos que tener, tanto en las pancartas de publicidad como en las telenovelas y en el cine sólo gente de ojos celestes? Porque eso es funcional a una irrealidad, que compite todo el tiempo con la realidad. Ahora bien, estamos exportando contenidos falsos, con una imagen de argentinos falsos, en un contexto social falso. ¿Para qué? ¿A quién le sirve eso? Evidentemente a alguien le sirve para generar una esencia de consumos totalmente operacionales, que nos llevarían a pretender vivir en un país que no es el nuestro, a pensar en un entorno que básicamente no es el que tenemos. Estamos siempre pendientes de lo que no somos, y nos perdemos de lo más maravilloso, que es ser quienes somos y sentirnos reflejados en el entorno”.

Durante el rodaje, dice Campusano, reinó un absoluto clima de camaradería y de buena disposición: “No se pregunta nada, básicamente se participa. El arte es muy sanador, y más aun un arte tan complejo y de tanto alcance como el audiovisual. Nosotros en Argentina participamos con diferentes sectores sociales, llámense músicos, llámense motociclistas, llámense sectores delictivos, gauchos…en realidad tratamos siempre de ser lo más inclusivos posible”.

Sobre los comentarios acerca de la cinta, Campusano destaca “la fuerza que cada fotograma respira hoy. Si queremos una película incondicional, de cómo era Tepito hace cuarenta años, puede que no exista. Hablo de Tepito como se puede hablar de muchos otros lugares. Si queremos ver la verdadera idiosincrasia y el modo hablar de un sitio, realmente no lo tenemos. ¿En qué estábamos entretenidos como directores? Estábamos firmando otras cosas, y no filmábamos lo que teníamos delante de nuestros ojos. Y yo creo que justamente, cuando consideramos que una anécdota tiene una fuerza arrasadora, ésta puede con las limitaciones del intelecto del guionista o del director; todo el tiempo comulgo con la anécdota: por qué sucede, cómo sucede, a quién le sucede. Y quiero hablar con esa persona, y a partir de ahí los parámetros del arte se liberan de una forma no prevista”.

El equipo que realizó “Contraviento”, a decir del cineasta, se dio a partir de la vorágine del hecho consumado: “Lo íbamos a hacer de cualquier forma, y mientras avanzábamos, había un imán, que de alguna manera hacía que, tanto las personas que actúan, como aquéllas que estuvieron en la producción, se sumaran sin ningún tipo de preámbulo. Básicamente participaron, se abrieron al proyecto porque comprendieron que era otra forma de entender el arte, y bueno, partiendo de ‘Contraviento’, en adelante podemos realizar todo tipo de películas. Se abre todo un abanico de posibilidades, que ni siquiera nosotros vamos a poder aprovechar en toda su magnitud. Nos pasa en Argentina, tenemos tantas posibilidades de hacer películas, tantas herramientas, tantos elementos disponibles que no nos da tiempo de vida para filmar todo aquello que podemos filmar”.

– Los caminos independientes

Campusano acepta que en la actualidad es mucho más fácil realizar una producción audiovisual que hace unos treinta años, gracias a los avances tecnológicos: “Lo que se vuelve más difícil es visibilizarla. Porque de alguna forma, defendiéndose de estas instancias tan favorables de realización, hay un lobby, un lobby del audiovisual, y ese lobby se ha cerrado más que nunca, para que solamente pueda visibilizarse el cine que ese lobby permite que se visibilice. Es un cine que básicamente no cambia nada”.

Sobre las alternativas, el entrevistado responde: “Se planea crear un clúster audiovisual de la ciudad de México. A través del festival se daría el contacto, porque va a empezar a haber reuniones frecuentes, a fin de generar justamente eso, una entidad hermana, con el clúster audiovisual de la provincia de Buenos Aires, con el clúster audiovisual del Amazonas… por ahora, porque justamente hay entidades que se están formando en Uruguay, en Bolivia, en Paraguay. Tengo que viajar en breve para allá. La idea es formar un conglomerado que nos permita coproducir sin las limitaciones y sin los tiempos de los organismos internacionales. Para establecer contacto mi facebook es mi nombre completo: José Celestino Campusano respondo todos los mensajes. Así que se comunicarán de forma muy directa”.

Campusano agrega: “Nosotros creemos mucho en el prójimo y México está bien maduro para generar una entidad que no estaba prevista, una entidad asamblearia, multisectorial, que permita que podamos coproducir y cooperar con países de Asia, con países de África. En España hay una entidad también que está intentando sumarse”.

El entrevistado ironiza sobre quienes no ven con agrado a los proyectos independientes: “Para ellos sí están enfermos, están enfermos de un virus que es el virus de la espontaneidad, el virus de la verdad. Pero nosotros creemos que hay otros caminos: básicamente creamos un foro de coproducción global. Lo que no se discute es la idiosincrasia de un proyecto. Le puedo asegurar que eso no lo vamos a discutir nunca. Si un proyecto fue aceptado, se leyó la sinopsis, se leyó el guión, los responsables en cada país, son los encargados de la estética y de la naturaleza de ese proyecto”.

“Contraviento” fue dirigida por Abel Francisco Amador Alcalá y por Davir Villarreal Vázquez, con guión de Olga Moreno Turcott, poemas de Verónica Marín Cienfuegos; participaron Olga Sánchez Tapia, Claudio Omar Lailson Garay, Elliot Reguera Vega, Linda López-Hernández Maldonado, Roberto Galicia, Xosé Luis Hernández, Lily Angelos, Denisse Montes, Miguel Arteaga y “Don Santos”.